El meteorólogo Leonardo De Benedictis brindará este jueves una charla organizada por la Fundación Banco Formosa. Anticipó que diciembre y enero podrían concentrar los períodos de mayores precipitaciones y destacó la importancia de prepararse ante posibles crecidas de los ríos
El fenómeno de El Niño comienza a modificar el escenario climático de la región y plantea nuevos desafíos para Formosa, tanto por las lluvias previstas como por la evolución de los ríos. Si bien la provincia presenta por el momento un panorama diferente al de Corrientes y Misiones, los próximos meses requerirán seguimiento y planificación para prevenir posibles impactos. Así lo explicó el meteorólogo Leonardo De Benedictis, quien este jueves 29 de octubre, a las 19 horas, brindará la conferencia “Fenómeno El Niño: ¿qué impactos tiene? Una mirada sobre el escenario climático actual y sus implicancias sobre Formosa y la región”.
La actividad, organizada por la Fundación Banco Formosa y el Gobierno provincial se realizará en el salón de usos múltiples (SUM) de la Casa Central del Banco Formosa, ubicada en avenida 25 de Mayo 102, con ingreso por calle Belgrano. Aquellos interesados pueden reservar su lugar a través del siguiente link.
En la previa del encuentro, el especialista analizó las perspectivas climáticas para los próximos meses y explicó por qué resulta fundamental interpretar los pronósticos como herramientas para anticiparse a los riesgos, especialmente en las zonas expuestas a inundaciones y para quienes desarrollan actividades productivas.
El Niño: un escenario diferente en Formosa
Al analizar el comportamiento de las precipitaciones en el Litoral, De Benedictis señaló que los efectos de El Niño no se distribuyen de manera uniforme en todas las provincias. Mientras Corrientes y Misiones enfrentan una situación más compleja por las lluvias registradas en las cuencas de los ríos Iguazú, Paraná y Uruguay, Formosa cuenta, por el momento, con un escenario relativamente más favorable. La diferencia no depende solamente de cuánto llueve en cada localidad, sino también de lo que ocurre aguas arriba, en las distintas cuencas que integran el sistema del Plata. Las precipitaciones acumuladas en esos territorios pueden repercutir posteriormente en los niveles de los ríos que atraviesan la región.
Sin embargo, el panorama podría cambiar a medida que avance la temporada. El territorio formoseño comenzaría a ingresar paulatinamente en una nueva dinámica de precipitaciones, por lo que será importante seguir la evolución de las lluvias y de los cauces hídricos.En ese contexto, el especialista explicó que los pronósticos de largo plazo permiten identificar riesgos potenciales, mientras que las proyecciones de corto plazo, de siete a 15 días, ayudan a precisar con mayor detalle los momentos y las áreas que podrían verse afectadas.
De Benedictis recordó que los episodios más críticos de crecidas suelen registrarse hacia el final del otoño, aunque durante los años influenciados por El Niño esos períodos pueden adelantarse. Para el escenario previsto, diciembre y enero aparecen como meses clave por la posible concentración de precipitaciones tanto en la región como en las cuencas de aporte de los ríos. Entre las zonas que requieren especial atención mencionó a Corrientes, Entre Ríos, las costas de Santa Fe y la ciudad de Formosa, por su exposición a las variaciones del río Paraguay.
La anticipación será fundamental para reducir los efectos de eventuales inundaciones. No obstante, el meteorólogo aclaró que los pronósticos no determinan de manera exacta lo que ocurrirá, sino que permiten estimar escenarios posibles y reconocer dónde podrían presentarse mayores dificultades. “Los pronósticos no aseguran que va a pasar cierta cosa, sino que te dan un posible riesgo y, de ahí, hay que responder: ¿cómo lo puedo afrontar?, ¿qué zonas son más vulnerables, qué zonas no y qué puedo hacer para prevenir?”, explicó.
La prevención, una herramienta para el sector productivo
El especialista también destacó la importancia del uso de la información meteorológica y evitar interpretaciones alarmistas. Según señaló, durante este año observó una mayor conciencia y un tratamiento más serio de los pronósticos por parte de los organismos oficiales. La información climática, sostuvo, debe servir para organizar respuestas y tomar decisiones con anticipación, especialmente en actividades expuestas a las condiciones del tiempo.
En el sector agropecuario, por ejemplo, disponer de meses para planificar puede marcar una diferencia frente a lluvias persistentes o eventuales crecidas. De Benedictis mencionó el trabajo realizado con productores ganaderos de las zonas de islas de Santa Fe, quienes organizaron con anticipación posibles traslados de animales y reservas de alimento. “El productor conoce muy bien su zona y es recomendable ya prever dónde podré llevar el ganado en caso de requerirlo. Justamente, la meteorología ayuda a anticiparse a estas situaciones”, indicó.
La planificación permite evaluar alternativas antes de que las condiciones climáticas dificulten el acceso a los campos, el traslado de animales o la disponibilidad de alimento. La conferencia organizada por la Fundación Banco Formosa buscará profundizar en estos desafíos y aportar herramientas para comprender cómo puede evolucionar el escenario climático y cuáles son sus posibles implicancias para la provincia y la región.


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