Del barrio La Alborada a Ámsterdam: el formoseño que armó su vida en Europa y hoy trabaja organizando transporte por todo el continente

Sacha Nahuel Guaymasí tiene 33 años, vive hace más de siete años en Países Bajos y contó cómo logró instalarse en Europa, trabajar, viajar y construir una nueva vida sin perder el vínculo con Formosa

A miles de kilómetros de Formosa, entre bicicletas, canales y trenes que cruzan fronteras como si fueran colectivos urbanos, un joven formoseño construyó una nueva vida en una de las ciudades más emblemáticas de Europa.

Se trata de Sacha Nahuel Guaymasí, de 33 años, nacido y criado en la capital provincial, quien desde hace más de siete años vive en Ámsterdam, Países Bajos, donde actualmente trabaja para una empresa alemana dedicada a la logística y el transporte internacional.

En contacto con Radio Uno, Sacha repasó su historia, habló sobre el contraste entre Europa y Argentina, y contó cómo fue el proceso que lo llevó desde los barrios Illia II y La Alborada hasta el corazón del continente europeo.

«Siempre fui inquieto y empecé viajando con visas que te permiten trabajar y recorrer distintos países. Primero me fui a Australia y después llegué a Holanda», relató.

Licenciado en Gestión Ambiental, egresado en Córdoba, y con una maestría en Relaciones Internacionales realizada en Europa, el formoseño explicó que hoy trabaja coordinando transporte terrestre para clientes distribuidos en distintos países europeos.

«Organizo el movimiento de mercadería por toda Europa. Acá tomás un tren o un colectivo y en unas horas ya estás en otro país», contó.

Uno de los aspectos que más destacó fue la estabilidad económica y el funcionamiento de los servicios públicos en Países Bajos.

«Acá se pagan muchísimos impuestos, pero ves que esa plata vuelve en cosas transporte limpio, calles impecables, seguridad y servicios que funcionan», explicó.

También remarcó el fuerte impacto cultural que genera llegar a una ciudad como Ámsterdam, especialmente para alguien que viene del interior argentino.

«El choque cultural es muy grande al principio, pero una de las cosas que más me sorprendió fue cómo todo funciona», señaló.

Entre los factores que le permitieron abrirse camino en Europa, destacó el aprendizaje del inglés y la posibilidad de acceder a la ciudadanía italiana a través de su familia materna.

«El inglés me abrió absolutamente todas las puertas», afirmó, enviándole incluso un saludo especial a su antigua profesora de Formosa.

Durante la entrevista, Sacha explicó además cómo funcionan las visas de intercambio para jóvenes argentinos que desean trabajar y viajar en Europa.

«Muchos países ofrecen visas temporales para trabajar legalmente durante un año. No son requisitos imposibles y te permiten tener una experiencia increíble», comentó.

Actualmente, el joven vive cómodamente en Ámsterdam, donde asegura que puede ahorrar, viajar y visitar periódicamente a su familia en Formosa.

«El costo de vida es alto, sobre todo los alquileres, pero también los salarios son altos y se puede vivir bien», sostuvo.

Uno de los detalles que más llamó la atención durante la charla fue la cultura de la bicicleta en Países Bajos.

«Hasta el primer ministro va a trabajar en bicicleta. Acá todos usan bici aunque nieve o llueva», relató entre risas.

Incluso confesó haber visto en varias oportunidades a la reina Máxima durante actos públicos en la ciudad.

Aunque por ahora no tiene planes inmediatos de regresar definitivamente a la Argentina, Sacha aseguró que mantiene intacto el vínculo con su tierra y con su familia formoseña.

«Por ahora quiero seguir desarrollándome profesionalmente y seguir viajando, pero siempre trato de volver a visitar a mi familia», expresó.

La historia de Sacha se suma a la de muchos jóvenes formoseños que decidieron emigrar buscando nuevas oportunidades, formación profesional y experiencias de vida distintas, sin dejar de mirar de reojo a la provincia que los vio crecer.

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