Formosa celebra 5 años del programa Soberanía Alimentaria: más alimentos, más PyMES y precios accesibles

A cinco años de su creación, el programa no solo consolidó un circuito comercial directo, también reforzó un modelo que integra producción, agregado de valor y acceso equitativo a los alimentos.

Este viernes 13 de febrero, el programa Soberanía Alimentaria Formoseña cumple cinco años y lo hace con cifras contundentes: en 2025 registró más de 400.000 kilos de alimentos vendidos y más de $450 millones generados para familias paipperas y PyMES locales. Impulsado por el Gobierno provincial, el esquema de venta directa conecta a productores del Instituto PAIPPA con consumidores, sin intermediarios y con precios accesibles. Pero el impacto va más allá: detrás hay una red de políticas públicas que fortalecen la economía social y garantizan el derecho a la alimentación.

Con cuatro puntos fijos en la ciudad de Formosa (Av. Frondizi 3.465, Paula Albarracín 2.735, Av. Néstor Kirchner 5.595 y Av. Néstor Kirchner 1.855), el programa también realiza ventas itinerantes que recorren barrios capitalinos y localidades formoseñas. Al respecto, durante febrero funcionan los puntos fijos los jueves y sábados, pero en marzo volverán las ventas itinerantes para los días martes, según se está trabajando.

Asimismo, se están llevando adelante las gestiones para que las compras tengan reintegros tanto para el público como para el emprendedor utilizando la billetera ONDA del Banco Formosa. 

Sorteos y actividades por el aniversario

El sábado habrá sorteos especiales en los centros fijos. Las familias podrán acceder a combos especiales de alimentos, entre los que se destaca el «box de asado» de la PyME local «Los Nenecos», que ofrece 3kg de costilla, 1kg de chorizo y 1kg de vacío a $48.000, además de otros cortes de parrilla (Falda por kg $6.990, Costilla de novillo $9.990, Recorte de costilla por kg $7.490 y Matambre de novillo por kg $12.990).

En redes sociales también se lanzaron sorteos de productos de firmas locales como MundoConsumo, Mía Delizia, Pasta Posta, Dulces Costa y Nutrifor, entre otras.

El modelo detrás del programa

A lo largo de estos cinco años, cada edición fue incorporando más productores, más emprendimientos y más familias que encuentran en Soberanía Alimentaria Formoseña un espacio común donde se combinan calidad, cercanía y precios justos. El Subsecretario de Defensa al Consumidor, Édgar Pérez, destacó que el programa llega a su aniversario “más fortalecido que nunca”, especialmente en un contexto económico complejo donde la alimentación no «está en agenda del Gobierno nacional«.

Según detalló, en 2025 el SAF permitió comercializar más de 400 mil kilos de alimentos, generando ingresos superiores a 450 millones de pesos para familias rurales y pequeñas empresas. El programa también funciona como vidriera para PyMES y negocios familiares que buscan mayor visibilidad y volumen de ventas. “Vimos que existía la necesidad de las pequeñas empresas, de nuestras PyMES y negocios familiares, de tener un espacio donde hacerse visible y promocionar sus productos”, recordó. «A partir de ello nace el programa, que construye una economía social donde gana la familia que compra y también el emprendedor que produce”

Un punto central lo ocupa el Instituto PAIPPA, creado en 1996, con el objetivo de garantizar la tierra y la permanencia de las familias rurales en su lugar de origen. Dicha producción primaria de las chacras se integra con la industria local a través de la planta Nutrifor, donde se procesa la materia prima para generar alimentos con valor agregado, como productos supercongelados y liofilizados que abastecen a hospitales, centros de salud y escuelas. Un caso emblemático es la transformación de la chaucha de algarroba en harina, utilizada para alimentos aptos para personas celíacas y productos que regresan con valor agregado a comunidades originarias.

También el Paippa abastece al Plan Nutrir, cuyos alimentos se destinan a familias de bajos ingresos y comedores escolares. Cuando hay excedentes, esos alimentos llegan a los puntos de venta de Soberanía Alimentaria Formoseña, permitiendo que el público acceda a producción local de alta calidad a precios justos.

La vigencia de Soberanía Alimentaria Formoseña tras un lustro de gestión es la prueba de un Estado presente que no improvisa. Mientras en el resto del país los alimentos se vuelven más inaccesibles y el consumo cae, en Formosa el Estado interviene para equilibrar la balanza. Este esquema demuestra que, con decisión política, es posible proteger el bolsillo del trabajador y la rentabilidad del pequeño productor y emprendedor, transformando el alimento de una mercancía a un derecho social garantizado

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