Renunció la directora del Museo Histórico Nacional tras confirmarse el traslado del sable de San Martín, heredera de Rosas en desacuerdo.

La dimisión de María Inés Rodríguez Aguilar se conoció este martes en medio de la polémica por la decisión presidencial de remover la histórica reliquia hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo

La sorpresiva renuncia de la directora del Museo Histórico Nacional, María Inés Rodríguez Aguilar, se confirmó este martes tras publicarse el decreto presidencial que ordena el traslado del sable corvo de José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo

Esta decisión, inscrita formalmente en el Boletín Oficial con las firmas de Javier Milei y el ministro de Defensa, Carlos Presti, coloca una de las reliquias más icónicas de la independencia argentina en el corazón de un debate institucional y político que trasciende el ámbito museístico.

El decreto 81/2026, publicado este martes, estipula que el histórico sable dejará de estar expuesto en el Museo Histórico Nacional para ser ubicado en el cuartel del Regimiento de Granaderos a Caballo, localizado en la avenida Luis María Campos 554, en la Ciudad de Buenos Aires. La normativa enfatiza que el regimiento, fundado por el propio Libertador, será responsable de la preservación, seguridad e integridad de la pieza, según lo dispuesto por los protocolos vigentes.

Rodríguez Aguilar había asumido el cargo en agosto de 2025, cuando se le comunicó al entonces director Gabriel Di Meglio.

La medida supone la derogación del Decreto 843/2015, que había trasladado el sable al museo para su exhibición permanente, aunque formalmente la custodia siguió bajo responsabilidad militar.

Así, el Gobierno justifica este retorno a la unidad militar como una acción que “restituye su contexto histórico propio y garantiza condiciones adecuadas de preservación, custodia y jerarquía institucional”.

La controversia cobró fuerza en los últimos días, especialmente desde que se confirmó que la entrega oficial se realizará este sábado en el parque histórico Campo de Gloria, en San Lorenzo, Santa Fe, lugar emblemático en la historia de la independencia argentina. La normativa resalta que el sable fue cedido al Estado Nacional en 1897, integrando desde entonces el patrimonio público argentino para asegurar su conservación y custodia

El Ejecutivo recordó en el decreto que la pieza fue objeto de robos en los años 1963 y 1965 durante su permanencia en el museo, circunstancia que, a juicio de las autoridades, justificó la adopción de medidas más estrictas de protección. En 1967, el Decreto 8756 dispuso que su guarda y custodia definitiva correspondiera a los Granaderos.

La más reciente disposición oficial sostiene que la medida se enmarca en la obligación estatal de fortalecer el resguardo de símbolos fundacionales. En palabras del Gobierno, “la presente medida se inscribe en una decisión del Estado nacional orientada a honrar la historia nacional, asegurar una administración responsable del patrimonio público y reafirmar, a través de sus símbolos fundacionales, la soberanía, la independencia y la libertad como principios rectores del orden republicano”

Una de las herederas de Rosas reclamó que el sable de San Martín permanezca en el Museo Histórico Nacional

Candelaria Domínguez contó cómo ella y sus familiares decidieron presentarse ante la Justicia para evitar que el gobierno traslade el arma al Regimiento de Granaderos

Candelaria Domínguez, heredera de Juan Manuel de Rosas, se refirió este miércoles a la presentación judicial que hizo junto a su familia para que el sable corvo de José de San Martín permanezca en el Museo Histórico Nacional (MHN) y no sea trasladado -como ordenó el presidente Javier Milei a través del Decreto 81/202– al edificio militar del Regimiento de Granaderos a Caballo.

“Este hecho (el Decreto 81/202) desató todo, habitualmente no hablamos del sable ni lo tenemos presente. Este fin de semana tuvimos que reconstruir el árbol genealógico. El sable se donó a finales del siglo XIX. Podría no importarnos, pero cuando vimos el agujero que deja en el Museo y lo importante que es, decidimos hacer algo”, explicó Domínguez este miércoles en diálogo con Futurock.

Al notificarse sobre la orden de traslado, Domínguez, junto a Mercedes Terrero, María Rosa Terrero, Sebastián Terrero y Malena Terrero, descendientes de Juan Nepomuceno José Miguel Buenaventura Terrero y Villarino -herederos del sable corvo- se presentaron a la Justicia para que se implemente una medida cautelar y, de esta manera, evitar el traslado de la espada de San Martín.

“Fuimos al Museo y hablamos con la directora, pero justo el mismo día presentó la renuncia y todo era un marco bastante triste. Después, fuimos a la Justicia (…) y presentamos una medida cautelar. El futuro de cómo actúe la Justicia está por verse, pero pedimos que todo se mantenga como está”, dijo Domínguez sobre las acciones que emprendió su familia para evitar el traslado.

“El documento con el que se donó el sable al Museo es público -recordó la heredera- y se estipula que la donación es al Museo Histórico Nacional, no a otro lado. Hay una obligación legal por la cual el sable tiene que estar ahí”, remarcó.

Además, evaluó Domínguez, “que el sable esté en el Museo Histórico Nacional implica que todos los argentinos puedan verlo. Está custodiado por 3 granaderos y está junto a otras reliquias de San Martín. Esta pérdida para quienes protegen y trabajan para el cuidado del sable es difícil”.

Consultada sobre las motivaciones que podría tener Milei para trasladar el sable, la heredera de Rosas se mostró desorientada. “No tenemos muy en claro cuál es la intención. Lo que venimos planteando es que el sable no se use con un fin de ser un botín de guerra discursiva. No es un botín político, es un símbolo patrio de todos», señaló.

“¿Qué esperamos que pase? No sabemos muy bien qué va a pasar. Por lo pronto sabemos que hay un acto el sábado. Del Gobierno no se contactaron, aunque es lógico que no se hayan contactado porque no nos conoce nadie. Pero en este caso desde que lanzamos la medida cautelar no hubo ningún tipo de contacto. Por lo menos para vernos las caras…“, concluyó Domínguez, sorprendida por lo que está ocurriendo con el sable.

La historia del sable corvo

En su presentación judicial, los herederos del sable recordaron que San Martín legó en su testamento su sable a Juan Manuel de Rosas como reconocimiento de la defensa de la soberanía nacional luego de la batalla de la Vuelta de Obligado.

Rosas llevó el sable a su exilio en Inglaterra y lo guardó en un cofre con la trascripción de la cláusula de donación: “A mi primer amigo Juan Nepumoceno Terrero se entregará la espada que me dejo el Excelentísimo Señor Capitán General don José de San Martín y que lo acompañó en toda la guerra de la Independencia”.

Muerto Nepomuceno, el sable queda en manos de Máximo Terrero, hijo mayor del matrimonio y esposo de Manuela Rosas, quienes lo donaron a la Nación Argentina en noviembre de 1986, al aceptar el pedido del fundador del Museo Histórico Nacional, Adolfo Carranza, y manifestando su voluntad expresa de que la espada fuera depositada en dicha institución.

En 1967, el sable fue dado en custodia al Regimiento de Granaderos durante la dictadura militar de Juan Carlos Onganía, pero en 2015 fue restituido al MHN por decreto de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner

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