Tres años del Centro de Medicina Nuclear: el modelo sanitario formoseño que le hace frente al ajuste nacional

A tres años de su inauguración, el Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia de Formosa exhibe resultados concretos que reflejan una política sanitaria basada en la inversión pública, la planificación y el acompañamiento integral del paciente, en fuerte contraste con el desfinanciamiento y el retiro del Estado que atraviesa el sistema de salud a nivel nacional.

Mientras a nivel nacional el sistema sanitario atraviesa un proceso de ajuste, recortes y desfinanciamiento que impacta de lleno en el acceso a la salud, en Formosa se consolida una experiencia que va a contramano de esa lógica: un modelo de inversión pública sostenida, planificación estratégica y presencia estatal efectiva. El Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia Presidente Néstor Kirchner (CEMENURK), que cumple tres años desde su inauguración oficial, es hoy uno de los símbolos más contundentes de esa decisión política.

El Centro expresa una concepción de la salud como derecho y no como mercancía. En un contexto nacional donde se paralizan programas, se recortan prestaciones, se demora la entrega de medicamentos oncológicos y se transfiere la responsabilidad a las familias, Formosa profundiza un camino inverso: el Gobierno de la provincia de Formosa se hace cargo del diagnóstico, los tratamientos, los medicamentos, el acompañamiento psicológico y nutricional, y del cuidado integral de la persona enferma.

Los datos son elocuentes. Desde el inicio de sus operaciones hasta noviembre de 2025, el Centro atendió a 1.190 pacientes en tratamientos y a 1.651 en estudios diagnósticos. Alcanzó un pico histórico de 79 pacientes en tratamiento activo simultáneo, con más de mil tratamientos de radioterapia finalizados y un flujo estable de nuevos ingresos mensuales. El 94% de esas personas son formoseñas y formoseños, provenientes tanto de la capital como del interior provincial, lo que da cuenta del impacto territorial de la política sanitaria. Además, la cobertura social está garantizada: el 70% de los pacientes cuenta con obra social, principalmente IASEP y PAMI, mientras que el resto accede a la atención sin quedar excluido del sistema, prestando un servicio de calidad de manera equitativa y con acceso garantizado.

El Centro avanzó en una acelerada modernización tecnológica y asistencial, ampliando servicios de alta complejidad como PET-CT, oncología integral, radioterapia avanzada y un robusto Servicio Integral de la Mujer, con un aumento exponencial de mamografías y la incorporación de procedimientos de diagnóstico e intervencionismo que antes obligaban a derivaciones fuera de la provincia. Hoy, miles de formoseños y formoseñas pueden acceder a estudios y tratamientos de primer nivel sin desarraigo, sin endeudarse y sin depender del mercado.

Este modelo contrasta de manera directa con el proceso de desmantelamiento que atraviesa el sistema nacional de salud. La lógica del ajuste plantea que cada individuo «resuelva» su problema como pueda, desconociendo las profundas desigualdades sociales y territoriales. En ese esquema, las personas mayores, los pacientes oncológicos y quienes viven lejos de los grandes centros urbanos quedan librados a su suerte. Formosa, en cambio, demuestra que otro camino es posible cuando hay un Estado que asume su rol indelegable.

En ese sentido, resulta significativo el testimonio del doctor Camilo García, médico que trabaja en Francia y visitó la provincia en el marco de una charla sobre el Cáncer de Próstata. El especialista destacó el sistema de salud pública formoseño y realizó una comparación con algunos países europeos. Lejos del ideal romántico que muchas veces se tiene de esos sistemas, García señaló que en distintos lugares de Europa no existe el mismo nivel de acompañamiento integral, especialmente hacia las personas mayores. En Formosa —remarcó— el Estado no solo garantiza el tratamiento médico, sino que acompaña, contiene y se hace cargo de los costos que en otros países recaen sobre las familias o los propios pacientes.

El enfoque del Centro de Medicina Nuclear es, precisamente, ese: poner al paciente en el centro. El área de Bienestar y Calidad de Vida acompañó a más de 1.400 personas con atención nutricional, psicológica y talleres grupales. El nivel de satisfacción del paciente alcanzó un 99,8% en 2025, un dato que no se explica solo por la tecnología, sino por una política sanitaria que entiende a la salud como un proceso integral y humano.

La radioterapia se afirmó como uno de los pilares del Centro, con 1.097 tratamientos finalizados y un flujo mensual estable de entre 35 y 50 nuevos pacientes, en su mayoría formoseños y formoseñas tanto de la capital como del interior provincial. A esto se suma la expansión de servicios de alta complejidad, como el PET-CT, que se convirtió en el estudio más demandado con 708 pacientes y 825 estudios realizados. Incluso frente a dificultades logísticas externas (por medidas de Nación) en el suministro de radiofármacos, el servicio sostuvo su crecimiento, evidenciando la importancia estratégica de esta tecnología para el diagnóstico y seguimiento del cáncer en la región.

A tres años de su inauguración, el Centro no solo se consolidó como referencia del NEA, sino que también proyecta liderazgo académico y científico, con jornadas internacionales, premios nacionales y participación en congresos globales. El contraste es claro: mientras Nación recorta y se retira, Formosa invierte y se hace presente. El tercer aniversario del Centro de Medicina Nuclear no es solo una efeméride institucional; es una evidencia política de que la salud pública, cuando hay decisión y compromiso, puede ser sinónimo de dignidad, equidad y futuro.

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