Personal del Centro de Salud Juan Pablo II prestó atención médica en El Espinillo.

Al regreso del El Espinillo donde fue a prestar atención médica junto a personal del centro de salud Juan Pablo II, su director el Dr. Jorge González nos decía:

Como médico y director de un centro de salud, he sido testigo de algo extraordinario, en medio de la tragedia. Este viernes próximo pasado la localidad de El Espinillo fue azotada por una implacable lluvia, que descargó más de 120 milímetros de agua en apenas 3 hs dejando al 80% del pueblo sumergido en aguas.

Ante esta devastación emergió un Faro de Esperanza en la figura del Intendente más joven de la Provincia de Formosa el Sr. Rene David Báez quien con apenas 32 años no dudó en cargar sobre sus hombros el peso de todo un pueblo sufriente.

Mientras algunos miraban hacia otro lado, él, respondió con un sentido de justicia social que conmovió hasta lo más profundo del alma.

Él y su equipo humano muy joven también por cierto nos ofrecieron las instalaciones de la casa de la solidaridad donde desde las 8 30 hs de este sábado 13 de diciembre hasta casi las 15 hs realizamos casi un centenar de prestaciones, de niños cuyas sonrisas se habían apagado; de adultos mayores que perdieron casi todo, de mujeres embarazadas que buscaban refugio y consuelo.

Mientras el equipo humano del CAPS JUAN PABLO II de Clorinda ofrecía atención integral de enfermería atención médica, Registro informatizado de datos y entrega de medicamentos totalmente gratuitos provistos por el ministerio de desarrollo humano de la provincia de Formosa, el intendente ofrecía un comedor comunitario en el mismo lugar, asegurándose que nadie quedara sin atención, sin abrigo ni comida caliente de excelente calidad lo decimos con conocimiento de causa pues almorzamos un rico tallarín el mismo que se ofrecía a la población,

Lo más admirable fue su humanidad sin distinciones, no preguntó por pensamientos políticos, condición social ni simpatías partidarias, su único motor fue el latido de un pueblo que no podía esperar; cuyas casas se inundaba y cuyas esperanzas se ahogaban.

Hoy en medio de la tragedia El Espinillo dio una lección al mundo, que la solidaridad no tiene edad, que el liderazgo verdadero se mide por la capacidad de abrazar al que sufre y que, cuando un pueblo se une, las aguas de la indiferencia retroceden ante la fuerza del corazón humano.

Este joven Intendente nos recordó que en los momentos más oscuros la luz más brillante proviene de aquellos que ven en cada rostro a un hermano, en cada necesidad una llamada a la acción y en cada tragedia una oportunidad para tejer juntos un futuro prometedor.

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