
El diputado nacional de Formosa, Gerardo González, junto a Marcela Pagano y Carlos D’Alessandro, se apartó del oficialismo y conformó una nueva bancada. Al grupo también se incorporó la mendocina Lourdes Arrieta. La fractura deja debilitado al bloque libertario en Diputados.
El bloque oficialista de La Libertad Avanza (LLA) sufrió este miércoles una fuerte fractura política en la Cámara de Diputados. Tres legisladores —la bonaerense Marcela Pagano, el puntano Carlos D’Alessandro y el formoseño Gerardo González— anunciaron su salida del espacio y conformaron una nueva bancada denominada “Coherencia”, junto a Lourdes Arrieta, exintegrante del oficialismo.
La ruptura se produjo en el marco de una sesión caliente, en la que la oposición logró abrir el debate y finalmente rechazó el veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad. Pagano y D’Alessandro estuvieron presentes en el recinto y acompañaron la votación, mientras que González se ausentó.
En un comunicado, los legisladores afirmaron que el flamante bloque “comienza a funcionar con el compromiso de trabajar unidos, con responsabilidad, manteniendo la coherencia y recuperando el valor de la palabra como pilar fundamental de la política”. Según lo informado a la Presidencia de la Cámara baja, D’Alessandro será el presidente del bloque, Arrieta ocupará la secretaría parlamentaria y González se desempeñará como secretario administrativo.
La fuga implica que LLA perderá tres bancas y quedará con 36 diputados, bajo la conducción del cordobés Gabriel Bornoroni. En tanto, el interbloque oficialista —que también integran CREO y la Liga del Interior— pasará de 46 a 43 miembros, un número que debilita la capacidad de negociación del oficialismo en un Congreso marcado por la paridad.
El caso del formoseño González fue particularmente llamativo, ya que eligió ausentarse de la votación sobre discapacidad, aunque igualmente formalizó su salida del bloque. Su incorporación a “Coherencia” refuerza la idea de que las tensiones dentro de LLA exceden las diferencias puntuales y responden a un malestar más profundo con la conducción política del oficialismo, encabezada por Karina Milei y el propio presidente Javier Milei.
Con esta fractura, se abre un nuevo escenario en la Cámara baja, donde cada voto comienza a tener un peso decisivo y las divisiones internas en LLA dejan expuesto al oficialismo en su intento de sostener gobernabilidad.
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