CRISIS AMBIENTAL REGIONAL. Incendio en Río Pilcomayo: 1.890 hectáreas consumidas y sin respuesta efectiva

El fuego avanzaba sin control en el Parque Nacional Río Pilcomayo, en Formosa, y ya arrasó cerca de 1.890 hectáreas, según imágenes satelitales. Especialistas y vecinos denuncian la inacción del gobierno nacional, que deja al parque más vulnerable que nunca.

Un nuevo incendio forestal pone en jaque al Parque Nacional Río Pilcomayo, uno de los pulmones verdes más importantes del Chaco húmedo. Según datos obtenidos por imágenes satelitales, el fuego ya dejó un registro de aproximadamente 1.890 hectáreas quemadas, una superficie equivalente a 2.645 canchas de fútbol. Otros medios locales elevan esa cifra a cerca de 2.000 hectáreas consumidas.
El ministro de Gobierno, Justicia, Seguridad y Trabajo de Formosa, Jorge Abel González, advirtió que la magnitud del impacto sobre la biodiversidad es severa: se pierden especies vegetales nativas, la fauna se desplaza y los ecosistemas esenciales para la regulación climática y los recursos hídricos se encuentran fuertemente deteriorados.

Por su parte, organizaciones ambientalistas denuncian que esta crisis evidencia la falta de inversión y planificación en materia de prevención de incendios forestales. Señalan la carencia de infraestructura adecuada, el escaso número de brigadistas y la ausencia de campañas de concientización sostenidas en el tiempo.
Uno de los medios que cubre la noticia destaca que el siniestro comenzó el viernes pasado en el norte formoseño, cerca de Laguna Blanca, y que ya trabajaban brigadistas del Plan Nacional de Manejo del Fuego con apoyo de personal de Parques Nacionales. Incluso se incorporó un avión hidrante para contener la expansión, aunque los vientos variables dificultan el combate y generan temor por una posible expansión hacia zonas de mayor valor ecológico.

Esta emergencia ambiental no solo manifiesta el avance del fuego, sino también una falta de políticas efectivas del gobierno nacional para proteger áreas estratégicas para el equilibrio ecológico del país. La denuncia es clara: la desidia oficial compromete el presente y el futuro del parque, cuyo ecosistema tardará años, o incluso décadas, en recuperarse.

El incendio en Río Pilcomayo no es un hecho aislado sino parte de una emergencia ambiental mayor que golpea al Chaco húmedo. La extensión devastada y la falta de respuesta estructurada del Estado movilizan a comunidades, especialistas y ambientalistas a exigir medidas urgentes. La supervivencia del patrimonio natural de Formosa y del ecosistema regional depende de una reacción efectiva, hoy más que nunca.

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