Preocupación en el comercio local por caída de ventas. Reclaman por ausencia de la Cámara de Comercio y por las exigencias tributarias

En un contexto económico sumamente adverso, marcado por una estrepitosa caída de ventas que ronda el 60%, el sector comercial de Clorinda manifestó su profundo repudio ante lo que califican como una embestida recaudatoria y asfixiante por parte del Municipio. Según reveló un relevamiento publicado por el portal Clorinda Noticias, los dueños de negocios —especialmente en zonas neurálgicas como el barrio Chino— vienen sufriendo permanentes intimaciones tributarias, exigencias de reempadronamiento y visitas de inspectores urbanos que labran actas de infracción y amenazan con el secuestro de mercaderías por exhibir productos en las veredas, en un momento donde la falta de circulante mantiene los locales prácticamente vacíos.

Los comerciantes expresaron su indignación ante el destrato recibido por parte del personal comunal, describiendo procedimientos autoritarios que se ejecutan «a lo mbareté» y sin capacidad técnica para dialogar o explicar las actas. Asimismo, denunciaron una flagrante doble vara en los controles que la Comuna asegura realizar de forma aleatoria: los vecinos señalaron con bronca que las intimaciones recaen sobre los pequeños vendedores mientras otros locales con peso político, como el caso puntual del comercio de Francisco Celauro, exhiben gran volumen de mercadería sobre la vía pública sin recibir sanción alguna.

La tensa situación reavivó los severos cuestionamientos hacia la actual conducción de la Cámara de Comercio local, a la que acusan de mantenerse en silencio o participar de reuniones de camaradería y asados con autoridades municipales en lugar de defender los intereses del rubro. En ese sentido, los comerciantes recordaron con nostalgia la impronta de Pedro «Chacho» Ortiz, recientemente fallecido, destacando que durante su liderazgo dirigencial el sector contaba con una voz firme y con la valentía de elevar los reclamos más urgentes de la frontera hasta el propio despacho del gobernador Gildo Insfrán.

El mayor foco de malestar apunta a la figura del intendente Ariel Caniza, a quien le exigen poner un freno al afán recaudatorio y tomar contacto con la dramática realidad de la calle. «Caniza quiere recaudar como si no hubiera crisis y cree que seguimos vendiendo como en la época de Cristina Kirchner; debería dejar de firmar tantos expedientes de compras y salir a ver la realidad del pueblo», sentenciaron desde el supermercadismo local, alertando que, de no mediar empatía y sentido común por parte del Ejecutivo, la presión impositiva y el hostigamiento inspectivo terminarán obligando a más comercios al cierre definitivo de sus persianas.  Redacción FM Libertad 97.7

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