Desinformación con IA: qué puede hacer Argentina para proteger las elecciones de 2027

Los deepfakes, las granjas de bots y los chatbots ya forman parte de las estrategias de desinformación política. ¿Qué puede hacer Argentina para evitar que estas herramientas condicionen las elecciones de 2027? Sebastián Di Doménica, profesor de Inteligencia Artificial y Periodismo en la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) y autor de Inteligencia Artificial y realidades fantásticas por vivir (Ediciones del Camino, 2024), analizó los riesgos y las posibles respuestas.

Sebastián Di Doménica, docente de Inteligencia Artificial y Periodismo en la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) y autor del libro «Inteligencia Artificial y realidades fantásticas por vivir», conversó con NEA HOY sobre cómo puede influir la IA en las elecciones nacionales del año próximo. Para él, la tecnología “ha sofisticado las posibilidades de generar estrategias o campañas de desinformación” y los riesgos “son cada año más graves”.

Una batería de herramientas

Los deepfakes, explicó, son “piezas audiovisuales creadas completamente con inteligencia artificial con el objetivo de engañar, de desorientar, de desinformar”. Con esas piezas, la IA puede hacer decir a una persona real algo que nunca dijo o crear influencers que no existen. En todos los casos, sostuvo, “muchas veces la gente no se da cuenta que son creaciones preparadas para confundir”.

Di Doménica recordó el video de Mauricio Macri y Silvia Lospennato “llamando a votar en contra de ellos mismos” que circuló en las legislativas del año pasado y que no estaba publicado en sus cuentas oficiales.

Con los influencers artificiales, “se fomenta la polarización, el odio, los mensajes negativos”, agregó. Asimismo, las granjas de bots son una estrategia vieja que con la IA “ha logrado muchos más resultados”, porque permiten fabricar tendencias y “apoyos que no existen”.

El riesgo más nuevo son los chatbots. “La gente se informa con los chatbots tipo ChatGPT o Gemini o Claude y les pregunta a quién debe votar o cuáles son los mejores candidatos para ellos”, señaló, y advirtió que “uno desconoce los sesgos que puedan tener esas respuestas”. Las redes cierran el círculo, porque “si estos contenidos falsos no se viralizan en redes sociales, no llegan”.

Brasil, una lección con matices

Di Doménica destacó el caso del “Exército do Lula”, el canal de WhatsApp que armó el diputado brasileño André Janones y que llegó a 10,8 millones de seguidores entre las dos vueltas. Para él, con esa herramienta “lograron engañar al algoritmo y mejorar los resultados”.

Al respecto de este tema, el analista de políticas públicas para internet Javier Pallero publicó en su Substack un artículo titulado “No ganó WhatsApp” y sumó un matiz. Pallero advirtió sobre el determinismo tecnológico, sobre la idea de que una sola herramienta explica un resultado. Recordó que la misma plataforma fue la infraestructura de Jair Bolsonaro en 2018 y contó además que escuchó a dirigentes argentinos pedir un “ejército de WhatsApp” propio. “No hay maza sin cantera”, respondió

Para Di Doménica, lo ocurrido en Brasil demuestra que “con buenas ideas se pueden desarmar estas estrategias de desinformación” y cree que “también puede pasar en Argentina”, pero “se necesitan liderazgos, decisiones políticas, y a la ciudadanía”.

Un país desprotegido

“En este momento estamos desprotegidos frente a todo esto”, dijo Di Doménica sobre la Argentina. El especialista señaló que “todos los países europeos tienen una regulación que puntualiza sobre los riesgos”. Brasil, recordó, “exigió que se informe sobre las creaciones hechas con IA”, vedó los mensajes políticos creados con IA desde 72 horas antes hasta 24 horas después de la votación y limitó que los chatbots hablen de política. Aun así, “no sé hasta qué punto fueron efectivas”, admitió, ya que regían desde la primera vuelta, cuando a Lula no le fue bien.

Sobre el Ejecutivo argentino, sostuvo que no regular la inteligencia artificial “es un absoluto error”. “Es una tecnología con muchos riesgos, y uno de los principales riesgos es que puede afectar la conversación pública, el diálogo público y la democracia en general”, apuntó

Qué se puede hacer

Frente a este escenario, Di Doménica propuso cuatro caminos que se complementan. El primero son las reglas. Dijo que “hacen falta normativas directamente pensadas para evitar que la construcción de mensajes de desinformación y falsos con IA afecten a la democracia”. “Hay que regular a las redes sociales y a los motores de IA”, agregó. Regular no implica prescindir de una herramienta con usos valiosos, sino fijar reglas para que no distorsione el debate público.

Segundo, educación. Hay que “trabajar en la educación digital de la gente”, un terreno cercano a la Alfabetización Mediática e Informacional (AMI, un concepto impulsado por la UNESCO y la ONU) y “dar a conocer estas estrategias que son efectivas para lograr ponerle un freno a las redes sociales”

El tercer camino es la soberanía. Planteó avanzar en “una soberanía digital de los países latinoamericanos”, con “desarrollos de inteligencia artificial local”. Y por último, el compromiso. “Hace falta liderazgos que tomen conciencia de esta situación”, dijo, y anticipó que “se necesitan liderazgos y también a la ciudadanía”.

Para el especialista, “es derecho de los argentinos tener información veraz para ir a votar y para tener una sana democracia”. La desprotección es un desafío. Con reglas pensadas para la IA, ciudadanos que sepan entender lo que reciben y nuevas políticas públicas, la Argentina puede llegar mejor preparada a 2027.

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