La evolución del río Paraguay continúa bajo seguimiento en Formosa, en un contexto de creciente preocupación por los efectos que podría generar el fenómeno climático de El Niño en las distintas cuencas de la región. Si bien el nivel registrado en el puerto local todavía se encuentra por debajo de los parámetros de alerta y evacuación, los informes hidrológicos advierten que podrían producirse nuevos incrementos durante los próximos días.
De acuerdo con la última medición disponible de este domingo 1 de noviembre de 2026, el río Paraguay registró una altura de 5,48 metros en el puerto de Formosa, a las 12 horas.
La referencia resulta importante si se tiene en cuenta que, para el puerto de Formosa, el nivel de alerta está establecido en 7,80 metros, mientras que la altura de evacuación es de 8,30 metros. Por el momento, el río permanece por debajo de ambos parámetros, aunque su evolución requiere atención permanente.
El pronóstico anticipaposibles nuevos repuntes
El último reporte hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), actualizado el 30 de octubre, aporta información relevante para comprender el escenario que atraviesa la provincia.
Según el organismo, el río Paraguay presenta un comportamiento oscilante, con tendencia al ascenso en Formosa, aunque con algunas desaceleraciones. Esta situación está vinculada al tránsito de una onda de crecida que avanza por la cuenca y al efecto de remanso provocado por el aumento del río Paraná.
Además, el informe advierte que podrían registrarse nuevos incrementos en un plazo de entre 7 y 15 días, debido a las precipitaciones abundantes previstas para los primeros días de noviembre en sectores de la cuenca media del Paraguay.
Este escenario obliga a prestar atención no solamente a las lluvias que se producen en territorio formoseño, sino también a lo que sucede aguas arriba, tanto en Paraguay como en Brasil, y al comportamiento de los principales afluentes de la región.
El Niño y la preparación de Formosa
En el marco del fenómeno de El Niño, la provincia viene desarrollando un esquema de seguimiento y coordinación entre distintos organismos para anticipar posibles escenarios de crecida.
El pasado 27 de octubre se realizó la cuarta reunión del Comité de Emergencia provincial, con participación de áreas del Gobierno, la Policía y organismos federales. Durante el encuentro se analizaron las precipitaciones registradas en las cuencas de los ríos Paraguay, Paraná, Bermejo y Pilcomayo, además de la situación de los sectores considerados vulnerables.
Desde la Unidad Provincial Coordinadora del Agua (UPCA) también se informó sobre la evolución de los niveles en distintos puertos de la cuenca y el comportamiento de las represas de Itaipú y Yacyretá, factores que pueden incidir en los caudales y en los niveles del sistema fluvial.
La situación regional también requiere atención. Mientras algunos puertos del Paraná registran niveles por encima de sus cotas de alerta y evacuación, Formosa mantiene sus registros por debajo de esos parámetros.
Una situación que requiere seguimiento permanente
Otro antecedente importante se registró el 15 de octubre, cuando Prefectura Naval Argentina informó que el río Paraguay había aumentado un metro durante la semana anterior y alcanzado los 3,87 metros en el puerto local. En aquella oportunidad, se recordó que las cotas de alerta y evacuación se ubican en 7,80 y 8,30 metros, respectivamente.
Ahora, con una marca de 5,48 metros, el escenario es diferente al de mediados de octubre: el río se encuentra considerablemente más alto, aunque la última medición refleja una pausa en su crecimiento.
Por el momento, no se registra una situación de alerta hidrológica en el puerto de Formosa. Sin embargo, los pronósticos del INA anticipan la posibilidad de nuevos repuntes, por lo que el comportamiento de las próximas jornadas será determinante para evaluar cómo continuará evolucionando el río. El monitoreo de Prefectura, los informes del INA y el trabajo coordinado de los organismos provinciales serán fundamentales para seguir de cerca la situación, especialmente en las zonas ribereñas, isleñas y sectores históricamente vulnerables a las crecidas


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