La charla se realizó este viernes en el Teatro de la Ciudad de Formosa y reunió a especialistas que reflexionaron sobre la soledad, los vínculos y los desafíos emocionales de una generación hiperconectada. Además, se presentó una guía con herramientas para acompañar a niños, niñas y adolescentes
Con una masiva concurrencia, el programa provincial Consuma Conciencia realizó este viernes 23 de octubre una nueva jornada de reflexión sobre salud mental, vínculos y el impacto del mundo digital en las nuevas generaciones. El encuentro tuvo lugar desde las 8:30 en el Teatro de la Ciudad de Formosa, bajo el título «¿Qué hay detrás del «Estoy bien»? Soledad, vínculos y salud mental en una generación hiperconectada».
La actividad fue impulsada por el Instituto de Asistencia Social (IAS) y la Subsecretaría de Defensa al Consumidor y Usuario, dependientes del Ministerio de Economía, Hacienda y Finanzas, en articulación con el Ministerio de Cultura y Educación. La jornada contó con las exposiciones del médico psiquiatra Lucas Raspall, el doctor en Educación Carlos Vigo y la doctora en Psicología Alejandra Calero, quienes abordaron los desafíos que enfrentan niños, niñas y adolescentes en un contexto atravesado por las redes sociales, la exposición digital y nuevas formas de relacionarse.
La soledad detrás de la hiperconexión
Uno de los ejes centrales fue la paradoja de vivir permanentemente conectados y, al mismo tiempo, experimentar sentimientos de soledad y aislamiento. Durante las disertaciones, los especialistas destacaron que tener cientos o miles de contactos en redes sociales no significa necesariamente contar con amistades verdaderas ni con vínculos capaces de brindar contención emocional. En ese sentido, se cuestionó la superficialidad de algunas relaciones construidas en los entornos digitales y se remarcó que la importancia de los vínculos no reside en la cantidad de amigos, sino en la calidad de las relaciones humanas.
Los expositores señalaron que las amistades y los vínculos familiares se transforman a lo largo de la vida, pero la necesidad de contar con otras personas permanece. La soledad, explicaron, no afecta únicamente a los adolescentes, sino también a los adultos, quienes muchas veces encuentran dificultades para expresar lo que sienten o compartir sus preocupaciones.
Asimismo, se abordó la presión social por aparentar bienestar permanente, una situación que puede profundizarse en las redes sociales. En ese escenario, la respuesta automática «Estoy bien» puede esconder tristeza, miedo, angustia o problemas que no siempre encuentran un espacio para ser expresados.
¿Cómo acompañar a un adolescente que dice estar bien, pero no lo está?
Otro de los momentos destacados de la jornada estuvo relacionado con las dificultades que enfrentan madres, padres y adultos responsables para comunicarse con los adolescentes. Los especialistas explicaron que, durante esta etapa, es habitual que la comunicación familiar no fluya con facilidad. Muchas veces, ante la pregunta sobre cómo se sienten, los jóvenes responden que están bien, aunque sus gestos, silencios o cambios de comportamiento puedan indicar lo contrario.
Frente a estas situaciones, se planteó que la solución no consiste únicamente en insistir con preguntas, sino también en construir un vínculo de confianza que permita hablar de las emociones sin temor a ser juzgados. Una de las reflexiones más significativas estuvo vinculada con el ejemplo que ofrecen los propios adultos. Se señaló que, si los padres nunca expresan tristeza, miedo o preocupación frente a sus hijos, difícilmente puedan esperar que estos se sientan cómodos compartiendo sus propios malestares.
En esa línea, se invitó a las familias a incorporar conversaciones cotidianas en las que los adultos también puedan contar cómo se sienten, reconocer sus dificultades y demostrar que atravesar momentos de vulnerabilidad forma parte de la experiencia humana. También se hizo referencia a los mandatos culturales que históricamente condicionaron la expresión emocional de los varones, quienes muchas veces fueron educados para ocultar la tristeza o el miedo y expresar sus sentimientos principalmente a través del enojo
Consuma Conciencia y el cuidado integral de la juventud
Durante el encuentro se presentó la guía «Diez ideas para cuidar lo que más importa», un material dirigido a familias, docentes y tutores que propone herramientas concretas para fortalecer la escucha y el acompañamiento emocional. Entre sus recomendaciones se destacó la importancia de escuchar sin apresurarse a resolver los problemas, validar las emociones de los adolescentes y evitar minimizar sus preocupaciones, incluso cuando están relacionadas con situaciones que ocurren en entornos virtuales.
La guía también invita a los adultos a interesarse por las plataformas y los contenidos que consumen los jóvenes, para comprender mejor sus experiencias y acompañarlos ante posibles situaciones de exposición, hostigamiento o violencia digital. Otro de los puntos abordados fue la necesidad de establecer límites en el uso de las pantallas mediante acuerdos claros y respetuosos, además de prestar atención a cambios sostenidos en el humor, el sueño o la conducta que puedan requerir acompañamiento profesional
La jornada forma parte del trabajo que Consuma Conciencia desarrolla en establecimientos educativos de la capital y el interior de Formosa, mediante actividades vinculadas con la prevención de consumos problemáticos, las ciberapuestas, el uso responsable de la tecnología y la salud mental. A través de estas propuestas, el programa busca fortalecer las herramientas de prevención y promover espacios de diálogo entre estudiantes, docentes y familias.
El encuentro dejó una reflexión central: en una sociedad donde las personas están cada vez más conectadas digitalmente, el verdadero desafío es fortalecer los vínculos humanos, aprender a escuchar y construir espacios donde nadie tenga que ocultar lo que siente detrás de un simple «Estoy bien».


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