En medio de las tensiones abiertas con Argentina por los vínculos comerciales y logísticos de Chile con las Islas Malvinas, Santiago y Reino Unido dieron un nuevo paso en su cooperación en defensa con el inicio de un programa internacional de formación estratégica desarrollado junto a la Academia de Defensa británica. La actividad comenzó el 20 de octubre en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) y se extenderá durante dos semanas
El curso, denominado “Chile y la región: Gestión de la Defensa en un Contexto de Seguridad Ampliada”, es organizado por la ANEPE en colaboración con la Academia de Defensa del Reino Unido (Defence Academy of the United Kingdom) y la Universidad de Cranfield. La apertura reunió al subsecretario chileno de Defensa, Rodrigo Álvarez; al embajador británico David Concar; y al director de la ANEPE, Ariel ÁlvarezEl curso, denominado “Chile y la región: Gestión de la Defensa en un Contexto de Seguridad Ampliada”, es organizado por la ANEPE en colaboración con la Academia de Defensa del Reino Unido (Defence Academy of the United Kingdom) y la Universidad de Cranfield. La apertura reunió al subsecretario chileno de Defensa, Rodrigo Álvarez; al embajador británico David Concar; y al director de la ANEPE, Ariel Álvarez
La iniciativa aborda planificación, seguridad y defensa desde una perspectiva estratégica y reúne a participantes de Argentina, Uruguay, Ecuador, Guatemala, Colombia, Perú, Paraguay y Chile. Ese dato resulta relevante: no existen elementos que permitan vincular el programa con la controversia argentino-británica por Malvinas ni presentarlo como una actividad dirigida contra Buenos Aires. Sí constituye un nuevo capítulo de una relación bilateral en defensa que durante 2026 acumuló reuniones ministeriales, intercambios académicos y propuestas industriales
La propia documentación británica coloca a Chile entre sus socios prioritarios de América Latina. La Revisión Estratégica de Defensa del Reino Unido identifica a Brasil y Chile como los principales interlocutores regionales para el diálogo estratégico, mientras Londres incorporó la educación militar internacional como una de las herramientas de su política de diplomacia de defensa
Defensa, formación y una relación que Londres considera estratégica
La cooperación académica no comenzó con el curso de octubre. En mayo, una delegación del Colegio Real de Estudios de Defensa (Royal College of Defence Studies) recorrió Chile como parte de su gira latinoamericana y mantuvo reuniones con autoridades del Ministerio de Defensa. La agenda incluyó además actividades en Punta Arenas, una visita al Instituto Antártico Chileno y un recorrido por el rompehielos Almirante Viel de la Armada de Chile
En aquella oportunidad, la Embajada británica definió a Chile como un “socio estratégico” en defensa y seguridad, observación espacial, minerales críticos y cooperación antártica. La presencia en Punta Arenas resulta particularmente significativa por el creciente peso que esa ciudad tiene como nodo logístico hacia la Antártida y por su conexión histórica con las Islas Malvinas.
Durante el año también avanzaron los contactos industriales. Escenario Mundial informó el 14 de octubre que Chile recibió una propuesta británica para construir localmente futuras fragatas basadas en el diseño Arrowhead 140, con transferencia de conocimientos hacia ASMAR y participación de la industria naval chilena
La oferta todavía no derivó en un contrato, pero se suma a una relación militar de décadas entre ambos países. Chile opera fragatas Tipo 23 originalmente construidas para la Real Armada británica y sus Fuerzas Armadas mantienen intercambios de formación con instituciones del Reino Unido. El curso iniciado ahora en la ANEPE profundiza específicamente el componente de educación y pensamiento estratégico
La estrategia británica publicada este año otorga precisamente a ese instrumento un papel mayor. Londres considera que sus academias militares permiten construir redes duraderas con oficiales y funcionarios extranjeros y anunció que comenzaría a orientar los cupos de sus cursos más prestigiosos hacia países considerados prioritarios para su política internacional.
El vínculo avanza mientras Malvinas vuelve a tensar la relación regional
La nueva actividad aparece en un momento particularmente sensible alrededor del Atlántico Sur. Durante las últimas semanas, Argentina cuestionó la futura conexión comercial marítima entre Punta Arenas y Malvinas, mientras las autoridades chilenas defendieron el derecho de sus empresas a mantener relaciones comerciales dentro de su legislación.
El carguero chileno Danstar tiene previsto partir el 11 de noviembre desde Punta Arenas hacia Malvinas, en el primer viaje de una ruta que ya generó intercambios políticos entre Buenos Aires y Santiago. No existe una orden argentina para interceptar la embarcación y el Gobierno chileno descartó acompañarla con una escolta militar.
Consultaratlas
El embajador británico David Concar, que participó ahora de la apertura del curso en la ANEPE, también intervino recientemente en esa discusión. Concar defendió públicamente el carácter comercial de la ruta hacia Malvinas cuestionada por Argentina y afirmó que Londres no participa directamente del proyecto naviero.
La relación bilateral chileno-británica ya había quedado bajo atención desde Buenos Aires en septiembre, cuando el ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros, respaldó la continuidad del comercio desde Magallanes hacia las islas y describió la presencia británica como una situación de hecho. Chile mantuvo al mismo tiempo su posición diplomática oficial de apoyo a los legítimos derechos de soberanía argentinos sobre las Islas Malvinas y a la búsqueda de una solución negociada.
Ese doble plano —respaldo diplomático al reclamo argentino y profundización práctica de los vínculos chilenos con Reino Unido— volvió a aparecer durante 2026 en el terreno comercial, naval, antártico y ahora académico.
El curso iniciado esta semana no modifica por sí mismo ese equilibrio ni está centrado en Malvinas. Pero agrega un nuevo componente institucional a una cooperación de defensa que Londres considera estratégica y que Santiago continúa ampliando, mientras las relaciones británicas con el extremo sur de Chile adquieren mayor sensibilidad para Argentina por la disputa de soberanía y el crecimiento de los vínculos logísticos con las islas


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