El ingeniero Juan Borús, del Instituto Nacional del Agua, explicó que las lluvias recientes provocaron un repunte del caudal, pero no anticipó una crecida significativa para la zona. La evolución dependerá de las precipitaciones en la cuenca y de la influencia del río Paraná.
El río Paraguay registraría en Formosa niveles levemente superiores a los valores normales, aunque sin una crecida significativa prevista en el escenario actual. Así lo explicó el ingeniero Juan Borús, integrante del Sistema de Información y Alerta Hidrológica del Instituto Nacional del Agua (INA), al analizar el comportamiento de los ríos de la región y las perspectivas para los próximos meses.
En contacto con Radio Uno, el especialista señaló que las lluvias registradas en sectores de la cuenca media del Paraguay provocaron un repunte moderado del río. Sin embargo, aclaró que esas precipitaciones no responden, hasta el momento, a un escenario de lluvias generalizadas que permita anticipar un aumento mucho más importante del caudal.
Para Formosa, Borús estimó que los niveles podrían ubicarse próximamente cerca de los 3,70 metros y luego oscilar en un rango de entre 4 y 4,50 metros, de acuerdo con las previsiones disponibles. El comportamiento dependerá, entre otros factores, de cómo se distribuyan las lluvias sobre las distintas áreas de la cuenca.
El ingeniero explicó que la suba observada en la capital formoseña responde a dos factores. Por un lado, al mayor aporte de agua del propio río Paraguay, como consecuencia de las precipitaciones registradas aguas arriba. Por otro, al efecto de apilamiento generado por el Paraná, cuyo nivel elevado dificulta que el Paraguay desemboque con normalidad.
El escenario del Paraguay no es el mismo que el del Paraná
Borús remarcó que, si bien las imágenes de las crecidas en otros puntos de la región y el importante caudal que transporta el Paraná generan preocupación, es necesario diferenciar ambos cursos de agua.
«Una cosa es el Paraná y otra cosa es el Paraguay», sostuvo el especialista, al explicar que el río que bordea Formosa atraviesa un escenario hidrológico diferente.
Según detalló, las lluvias recientes sobre el noreste de Paraguay produjeron una recuperación de niveles que venían ubicándose muy por debajo de los valores habituales. En ese contexto, el repunte actual contribuiría principalmente a normalizar los registros del tramo medio y a mantenerlos levemente por encima de lo normal en algunos sectores.
Qué puede pasar en los próximos meses
El especialista señaló que, con las previsiones disponibles al momento de la entrevista, el tramo medio e inferior del Paraguay podría recibir aportes periódicos de lluvia, aunque sin que eso implique necesariamente una crecida importante.
También explicó que el escenario climático asociado al fenómeno de El Niño influye sobre la cuenca del Plata, pero que sus efectos no se distribuyen de manera uniforme. La zona central de la cuenca, especialmente Misiones y sectores cercanos, aparece entre las regiones con mayor incidencia de las precipitaciones, mientras que otras áreas reciben aportes más limitados.
Por eso, Borús advirtió que las proyecciones deberán revisarse a medida que evolucione el patrón de lluvias. Si las precipitaciones alcanzan sectores sensibles de la cuenca del Paraguay, el aporte de agua podría ser mayor al previsto actualmente.
Por el momento, el pronóstico para Formosa apunta a una recuperación moderada de los niveles, sin una situación de aguas altas especialmente significativa. La evolución de las lluvias y la influencia del Paraná serán determinantes para establecer cómo continuará el comportamiento del río.


Dejar una contestacion