Radiografía del consumo: el IVA registró caídas interanuales en 15 de los últimos 21 meses

La pérdida de poder adquisitivo de los salarios registrados y la debilidad del comercio son consistentes con la caída sostenida de uno de los principales tributos que integran la masa de recursos coparticipables

Los recursos provenientes del Impuesto al Valor Agregado (IVA) que reciben las provincias a través de la coparticipación atraviesan un período prolongado de debilidad. Según el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), entre enero de 2025 y septiembre de 2026 se registraron variaciones interanuales negativas en 15 de los 21 meses analizados, es decir, que la recaudación fue menor a la del año anterior.

El dato permite observar una tendencia que excede una caída puntual. En septiembre de 2026, los recursos provenientes del IVA transferidos a las provincias disminuyeron 5,8% respecto del mismo mes del año anterior, lo que significó la undécima caída interanual consecutiva. Durante los primeros nueve meses de 2026, en ese sentido, todos los registros fueron negativos. Las caídas más pronunciadas se observaron en febrero, con -13,1%; enero, con -12,1%; y mayo, con -9,4%. En septiembre la baja del 5,8% interanual también está entre las más pronunciadas

El IVA como termómetro del consumo

La evolución del IVA resulta relevante por dos motivos. Por un lado, constituye un indicador de la actividad vinculada al consumo. Por otro, tiene un peso significativo en las cuentas provinciales: el 89% de su recaudación del IVA integra la masa coparticipable bruta que se distribuye entre las provincias.

De todos modos, su comportamiento también está condicionado por otros factores, entre ellos los precios relativos, las importaciones y las devoluciones, por lo que una caída de la recaudación no necesariamente responde exclusivamente a una menor cantidad de bienes y servicios consumidos. Aun con esas salvedades, la persistencia de los resultados negativos coincide con otros indicadores que muestran dificultades en el mercado interno.

Uno de los factores centrales para observar la evolución del consumo es el ingreso disponible de los hogares. En este punto, los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestran que el salario real de los trabajadores registrados del sector privado cayó 2,8% interanual en junio de 2026. Además, los datos adelantados por consultoras privadas de julio anticipaban una nueva disminución mensual de 1,1%. De concretarse, la contracción real acumulada durante el año llegaría al 4,5%.

El índice de salarios privados del INDEC registró en julio un aumento de 29,7% interanual, quedando por debajo de la inflación del 33,8%. En términos concretos, esto implica una pérdida del poder adquisitivo de una parte importante de los trabajadores formales, con impacto potencial sobre la capacidad de consumo de los hogares

El comercio también muestra señales de debilidad

El comportamiento del comercio no explica por sí solo la evolución del IVA, ya que el impuesto alcanza múltiples actividades económicas. Sin embargo, sus indicadores ofrecen señales que van en la misma dirección. Según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), en julio de 2026 el comercio mayorista, minorista y las reparaciones registraron una caída de 5,1% interanual.

Los datos específicos de los canales de consumo también reflejan dificultades. En julio, las ventas de los supermercados disminuyeron 2,1% interanual, mientras que las de los autoservicios mayoristas retrocedieron 1,1%. En este último canal, además, la caída acumulada entre enero y julio llegó al 2,7%. En este marco, los medios de pago permiten observar parte de la dinámica del consumo, ya que las tarjetas de crédito concentraron el 41,9% de la facturación de los supermercados, consolidándose como el principal medio de pago utilizado para la compra de alimentos de primera necesidad: carne, verduras, bebidas y lácteos.

Una señal de alerta para las provincias

La combinación de estos indicadores permite observar un escenario de debilidad del mercado interno. La caída real del IVA transferido a las provincias coincide con salarios registrados que pierden frente a la inflación y con una actividad comercial que permanece en terreno negativo. La relación no es automática: el IVA también está condicionado por variables ajenas al consumo de los hogares. Sin embargo, la persistencia de las caídas interanuales durante buena parte de los últimos 21 meses constituye una señal relevante sobre la dinámica de los recursos coparticipables.

Para las provincias, el problema adquiere una dimensión adicional. Al formar parte de la masa coparticipable, una menor recaudación de IVA implica también una menor disponibilidad de recursos para las jurisdicciones subnacionales. Por ello, mientras el mercado interno no encuentre un piso de recuperación, la evolución de uno de los principales tributos coparticipables continuará siendo un factor de presión sobre las finanzas provinciales y seguirá demostrando que hay un poder adquisitivo golpeado

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