Una selección de la revista especializada Condé Nast Traveller reunió áreas protegidas entre desiertos, arrecifes, montañas y sabanas
Los parques nacionales cumplen una función que va más allá del turismo: protegen ecosistemas completos y preservan paisajes que, de otro modo, quedarían expuestos a la explotación humana.

Desde desiertos con dunas multicolores hasta selvas atravesadas por cataratas, estos territorios resguardan procesos geológicos y biológicos que tardaron miles o millones de años en formarse. La variedad de climas y relieves que existen en el planeta permite que cada continente aporte ejemplos únicos de esta clase de conservación.

La revista especializada Condé Nast Traveller publicó un ranking de los parques nacionales considerados entre los más bellos del planeta. Entre los destinos seleccionados aparecen las Cataratas del Iguazú, en la provincia argentina de Misiones, junto con áreas protegidas que combinan valor paisajístico con posibilidades concretas de exploración, desde caminatas de varios días hasta botes que se acercan a cascadas.
1. Lençóis Maranhenses, Brasil
En el estado de Maranhão, al noreste de Brasil, un campo de dunas blancas se extiende a lo largo de 155.000 hectáreas junto a la costa atlántica. El Parque Nacional de Lençóis Maranhenses alberga miles de lagunas de agua dulce que se forman entre enero y junio, durante la temporada de lluvias.
Una capa de roca impermeable ubicada bajo la arena impide que el agua de lluvia se filtre, lo cual genera piscinas naturales que llegan a medir hasta cien metros de largo y tres de profundidad. Aunque el paisaje recuerda a un desierto, el lugar recibe cerca de 1.200 milímetros de lluvia anual, muy por encima del límite de 250 milímetros que define a una zona árida según los parámetros climáticos internacionales.
Entre julio y septiembre, cuando las lagunas alcanzan su punto máximo, la Unesco, que declaró Patrimonio de la Humanidad al parque en 2024, recomienda la visita. El sitio protege además especies en peligro de extinción, entre ellas el ibis escarlata y el manatí antillano.
2. Cascadas del Iguazú, Argentina
Sobre el río homónimo, sistema que integra 275 cascadas, se despliega el Parque Nacional Iguazú, ubicado en la provincia argentina de Misiones. Comparte frontera natural con el Parque Nacional do Iguaçu, del lado brasileño, aunque cerca del 80% de los saltos corresponde al territorio argentino.
La atracción central del sistema es la Garganta del Diablo, una caída en forma de herradura donde múltiples cascadas convergen y se precipitan 82 metros hacia el cañón. El caudal promedio en ese punto ronda los 1.500 metros cúbicos por segundo, aunque durante las crecidas puede superar los 12.000 metros cúbicos por segundo. Ambos parques integran la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde mediados de la década de 1980.


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