A tres décadas de su creación, el Instituto Provincial de Acción Integral para el Pequeño Productor Agropecuario (PAIPPA) se consolidó como una política que combinó acceso a la tierra, vivienda, educación, salud y diversificación productiva. El modelo transformó la vida de miles de familias rurales y convirtió al arraigo en una política de Estado.

Este martes 15 de septiembre se cumplen 30 años de la creación del Instituto Provincial de Acción Integral para el Pequeño Productor Agropecuario (PAIPPA), una política pública impulsada por Formosa en 1996 que transformó las condiciones de vida y producción de las familias rurales. El programa se convirtió en uno de los pilares de una concepción de desarrollo basada en la organización de los pequeños productores, el acceso a la tierra, la diversificación productiva y la presencia del Estado en el territorio.

La idea que atraviesa esta experiencia es que la justicia social no se agota en una declaración, sino que se traduce en derechos concretos: tierra para producir, una vivienda donde vivir, caminos, agua, conectividad, escuelas, atención sanitaria y herramientas para que una familia pueda desarrollarse sin abandonar su lugar de origen. Uno de los ejes centrales del PAIPPA fue avanzar en la regularización dominial y la titularización de las tierras ocupadas por pequeños productores, donde el acceso a la propiedad de la parcela significó para numerosas familias campesinas mucho más que seguridad jurídica: implicó consolidar las condiciones para construir un proyecto de vida en el territorio.
A ese proceso se sumó la construcción de viviendas rurales en las propias parcelas, articulada con el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV). La política buscó que el productor no tuviera que elegir entre vivir dignamente y permanecer en el campo, con la infraestructura como parte de esa estrategia, con caminos, agua y comunicaciones como condiciones necesarias para producir y sostener el vínculo de las familias con sus comunidades. El arraigo, en este esquema, no significa solamente evitar el éxodo rural, sino generar las condiciones para que las familias puedan vivir, producir y proyectar su futuro en su propia tierra.
La transformación también alcanzó la matriz productiva de las colonias formoseñas. Históricamente, buena parte de los pequeños productores estuvo vinculada al algodón. El PAIPPA impulsó, mediante la organización y el acompañamiento técnico, una diversificación que permitió que pequeñas parcelas dejaran de depender de un único cultivo. Una familia con tres hectáreas puede desarrollar distintas variedades de producción de acuerdo con las características de su zona y las recomendaciones de los equipos técnicos. De esta manera, la diversificación se convirtió también en una estrategia para fortalecer el abastecimiento alimentario local.
Ese proceso permitió articular la producción familiar con políticas como el Plan Nutrir (que alimenta a 18.500 familias) y Soberanía Alimentaria Formoseña (SAF), generando canales para que los alimentos lleguen al público a precios accesibles y fortaleciendo la comercialización de los productores. En cuanto al SAF es de destacar que este modelo de comercialización directa tiene resultados excelentes, donde el año pasado se generó un movimiento superior a los $521 millones, ganancia que se distribuyeron entre los productores paipperos y PyMES participantes.
La cadena se completa con el agregado de valor, donde la planta Nutrifor -que el año pasado distribuyó más de 475 toneladas de alimentos– incorpora producción paippera a la elaboración de mermeladas, leche fortificada, harina de algarroba y productos sin TACC, entre otros alimentos que pueden regresar al circuito de políticas públicas, comedores escolares y hospitales. Así, una pequeña parcela deja de ser solamente una unidad productiva familiar para integrarse a un esquema más amplio de abastecimiento y agregado de valor.
Educación y salud para evitar el desarraigo
Uno de los desafíos históricos del campo en el país es evitar que niños y adolescentes tuvieran que abandonar sus comunidades para acceder a la educación. En ese contexto, en Formosa fue central la expansión de jardines y escuelas primarias rurales y la implementación del secundario rural y con ello la transformación adquiere otra dimensión: cuando esos jóvenes pueden continuar sus estudios superiores sin que el origen rural sea una barrera.
La Universidad Provincial de Laguna Blanca representa otro eslabón de este proceso porque hijas e hijos de familias paipperas pueden formarse allí en carreras como Ingeniería, Enfermería y Medicina, alcanzando en muchos casos un hito familiar: convertirse en la primera generación universitaria. La movilidad social, de esta manera, no implica abandonar el territorio.
La educación se complementa con otro componente esencial: la salud. El sistema sanitario provincial articula atención primaria y servicios de mayor complejidad para las comunidades rurales, con acceso gratuito a través de la red pública. La lógica es similar a la aplicada en educación: acercar los servicios al territorio para que la distancia geográfica no se transforme en una barrera para ejercer derechos.
Todos estos elementos hicieron que Formosa vaya a contramano de la tendencia de desarraigo rural. En Argentina la población rural viene disminuyendo sostenidamente desde 1991: representaba el 13,4% del total ese año y en el último censo pasó al 8%. En cambio, en Formosa los datos más actualizados señalan que la población rural de la provincia alcanzaba el 19% en 2010.
A 30 años de su creación, el PAIPPA vuelve a poner en discusión uno de los problemas estructurales de la Argentina: el despoblamiento rural y la concentración de oportunidades en los grandes centros urbanos. Frente a ese escenario, la experiencia formoseña construyó una política orientada a sostener la presencia de las familias en sus comunidades mediante una combinación de producción, servicios públicos y organización territorial. En ese recorrido, la tierra dejó de ser solamente el lugar donde se produce: también es el lugar donde una familia puede construir su vivienda, donde sus hijos pueden estudiar, acceder a la salud y desarrollar una actividad económica


Dejar una contestacion