Círculo rojo: reacciones urgentes en el Gobierno y las razones detrás del acercamiento con el PRO

La Casa Rosada desplegó un operativo con los gobernadores y rl macrismo para tratar de contrarrestar la falta de “derrame” en la economía y la desconexión interna en el Gabinete. Las sugerencias de Gerardo Martínez. Las advertencias de Jaime Durán Barba. ¿PASO sí o no? Repentino optimismo en el peronismo. El dilema de la capital

Antiguos colaboradores de Mauricio Macri -algunos que siguen muy cerca del ex presidente- crearon antes de dejar el gobierno en el 2019 un grupo de WhatsApp que aún se mantiene activo y lo bautizaron “Nadie maneja nada”. Aludían, en aquel entonces y una vez consumada la derrota en manos del peronismo, a que en la Argentina los movimientos y las acciones en el sistema político tienen, en general, mucha menos sofisticación de la que parece.

El miércoles, cuando trascendió a través de este medio que Karina Milei había telefoneado 48 horas antes por media hora al jefe del PRO para proponerle un acercamiento, impensado meses atrás, en sectores del círculo rojo se instaló la idea de que el ex presidente había avalado una potencial candidatura de Hernán Lacunza para presionar y forzar un acuerdo con el Gobierno de cara al 2027, a tal punto que el pasado domingo, un día antes del llamado telefónico, el economista avisó en un reportaje en el diario La Nación que veía “a Macri y a una parte importante del PRO decididos a enfrentar a Milei en 2027″. “Si supieran cómo funcionan las cosas de verdad”, se divertía este viernes un referente macrista

No fue la presión de Macri, tampoco el resultado de una estrategia estudiada y ejecutada por la mesa política en la que Javier Milei delegó las decisiones electorales, de la que no participa y que, tras la crisis por la permanencia y posterior salida de Manuel Adorni, no logró aún cohesionar los intereses y la atención de sus integrantes detrás del proyecto de reelección del presidente. “El Gobierno está apagado”, se sinceró el martes uno de los miembros de esa mesa tras el traspié de la semana anterior en el Senado y la pérdida de confianza de los aliados. En el seno del Ejecutivo se instaló por primera vez con fuerza, después de la durísima derrota electoral de septiembre del 2025 en territorio bonaerense y de que Milei tuviera que ser rescatado por el Tesoro norteamericano, que la reelección presidencial entró en un pantano. En palabras de Luis Caputo, “Toto”, cada vez son menos los que creen que el 2027 será “un paseo por el parque”

Ese escenario incierto, y en particular cada vez más indicadores negativos de la actividad económica, llevaron a que la hermana del Presidente llamara por teléfono a Macri y respaldara la conformación de una mesa partidaria con el PRO, y a que el oficialismo activara de urgencia un plan de contingencia con los gobernadores para garantizarse apoyos parlamentarios. También a que el ministro Caputo anunciara la flexibilización de créditos en dólares para empresas. El viernes, en un encuentro con el establishment, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, reconoció que “la economía crece más despacio” de lo que querría. Un reciente informe de Fundar corroboró el cierre de más e 2.300 empresas en mayo -30.633 menos que en noviembre del 2023, según los últimos datos oficiales- y 15 de los 18 sectores de la economía con caídas respecto al mes anterior en todo el país.

Uno de los artífices de esa apremiante hoja de ruta es Diego Santilli, “El Colorado”, que propició el cruce telefónico del pasado lunes entre la hermanísima y el jefe del PRO y que en las últimas horas emprendió un raid por las provincias. “Nosotros nos invitamos a nosotros mismos”, bromeó uno de los enviados de Macri en relación a la afiliación partidaria del jefe de Gabinete. El martes, tras un encuentro del grupo Clarín en el MALBA, el ministro coordinador se reunió en el café de ese museo con Rogelio Frigerio, de Entre Ríos; minutos después, se sentó en el medio del salón con Raúl Jalil, de Catamarca. Al día siguiente, viajó a Misiones para participar de una cumbre junto a los gobernadores del norte grande. Este viernes, voló a Catamarca para firmar un convenio con el mandatario provincial y Elías Suárez, el delfín de Gerardo Zamora en Santiago del Estero. En esa cumbre estuvo “Toto” Caputo. Toda una novedad: fuentes oficiales aseguran que el ministro parece haber notado el cambio en el humor social que muestran todas las encuestas, y el optimismo que manifestó meses atrás en la mesa política parece haber quedado ya sepultado. Santilli, en tanto, se ha erigido como un colaborador estrecho de Karina Milei, al frente incluso de cuestiones sensibles como la licitación del predio de Tecnópolis, en Villa Martelli

Esa agenda hiperactiva que contrasta con la pasividad de hace diez días se completó el jueves con la reunión que el ministro coordinador encabezó en su oficina junto a los Menem, Martín y Eduardo -“Lule”-, y los enviados de Macri para empezar a negociar las condiciones de un eventual acuerdo electoral en el 2027: Cristian Ritondo y Fernando de Andreis.

“Se los ve convencidos de que no les queda otra que acordar, pero no sé si están tan conscientes de lo difícil que la pueden tener para ganar la elección”, aseguró un dirigente amarillo que conoció de primera mano los pormenores de esa reunión del jueves en Casa Rosada. Es alguien que vivió, en carne propia, la crisis desatada tras la debacle en las PASO del 2019 que hirió de muerte al proyecto de Cambiemos. “La economía no va a mejorar, pero no veo un quilombo en la calle aunque sí puede ser un problema electoral. Me hace acordar a nosotros, que decíamos que ya iba a arrancar y que nadie iba a votar a Alberto Fernández como ahora nadie va a votar a Axel (Kicillof)”, insistió la fuente.

Según la última encuesta de la Universidad de San Andrés, que mide mensualmente la gestión de gobierno, el 57% de los encuestados respondió que el país empeoró en comparación al 2025, y un 44% cree que la situación estará peor dentro de un año. El mismo estudio consignó que la desaprobación de la administración de Milei se consolidó en un 61%, por encima del registro que había alcanzado Macri cuando perdió las primarias del 2019. La falta de trabajo, con un 39%, y los “bajos salarios”, en un 36%, volvieron a posicionarse como las principales preocupaciones de los argentinos. Esas variables inquietan al círculo rojo empresario, cada vez más ávido de alternativas electorales. Pero también al sindicalismo, que hasta el año pasado había mantenido una posición bastante pasiva con el gobierno, incluso durante la discusión por la reforma laboral hasta que el Ejecutivo clausuró las negociaciones y se encolumnó detrás del proyecto en el Congreso

Uno de esos interlocutores fue Gerardo Martínez, el jefe del gremio de la construcción, uno de los sectores más castigados. En junio, según el INDEC, se registró una variación interanual del 4%, pero una caída del 4,1% respecto al mes anterior. Martínez está preocupado, y está pendiente de alguna respuesta por parte del Ejecutivo a la batería de iniciativas que le acercó a la Casa Rosada y al Palacio de Hacienda para dinamizar el sector, algunas de ellas a través de Federico Domínguez, un economista ligado a la Fundación Faro que tiene llegada privilegiada al equipo económico y al Presidente, recluido en Olivos. Entre esas propuestas se habló de la necesidad de revitalizar más de 100 proyectos del programa PROCREAR que en algunas provincias llegaron a tener avances de más del 70%. Hace algunos días, el jefe de la UOCRA participó de una reunión en la CAF junto a representantes de la capital, de Neuquén y de Santa Fe, y la Cámara de la Construcción, para conversar sobre la posibilidad de financiar con créditos de ese organismo regional esos proyectos. “Sin la voluntad del Gobierno es muy difícil”, aseguraron fuentes al tanto de esa reunión. En otro encuentro con desarrolladores inmobiliarios, un emisario libertario se refirió a la necesidad de repatriar dólares del exterior por parte de los argentinos. Uno de los presentes le respondió: “¿Por qué no empiezan ustedes, los del gobierno?“.

Casi el 80% de esos proyectos de PROCREAR están en la provincia de Buenos Aires, bajo el dominio de Kicillof. Entre los gobernadores empezaron a dialogar sobre la opción de encontrar una respuesta en los fondos del FAL, creado en la reforma laboral, o incluso en el FGS de la ANSES, cuya utilización necesita sí o sí una ley del Congreso. “Estamos trabajando en eso”, aseguraron desde una provincia. Pareciera muy improbable que el Ejecutivo acepte esa propuesta tan audaz

Acción y reacción. Cuánta de la creciente preocupación del Gabinete por la actividad económica es compartida por el Presidente es la mayor incógnita dentro del Gobierno, un enigma agigantado por la agenda oficial del mandatario, que pasa buena parte de su tiempo en Olivos. Pero sí pareciera haber entendido de la seriedad del desafío su hermana Karina, que ordenó a Santilli y a los Menem que avanzaran en una serie de acuerdos con los gobernadores y con el PRO, una decisión que, de consolidarse, destiñe la pureza violeta con la que la hermanísima se impuso internamente en el 2025 con el resultado electoral de octubre. Ese proceso, que se inició formalmente esta semana, puede tener repercusiones a mediano plazo en la capital, la casa matriz. No solo porque el PRO cumple el año próximo 20 años de permanencia, y no tiene intenciones de ceder el poder, si no por la disputa que ya es vox populi entre los primos, Mauricio y Jorge Macri. El por qué de esa interna arrastra varias versiones -algunas muy delicadas-, pero así lo explica, crudamente, un ladero del ex presidente: “Mauricio quiere algo totalmente distinto para los próximos cuatro años, y muchos de los que van a verlo a sus oficinas de Olivos también, te sorprenderías de algunos nombres…”.

El jefe de Gobierno lo sabe. Por eso se intentó primero un acercamiento a través de Daniel Angelici, “El Tano”, y otros interlocutores, pero fue infructuoso. El alcalde buscó entonces congraciarse con La Libertad Avanza, en público y en privado, para explorar un entendimiento que lo posicione en una alianza para ser reelecto. Ese movimiento enardeció al jefe del PRO, que por lo menos dejó que se instale en el círculo rojo que no estaba de acuerdo con esa jugada. La reunión del jueves en Casa Rosada no fue un buen indicio para el jefe de Gobierno: desde el entorno de Karina Milei aseguran que, de avanzar en un paquete integral, que incluya a la capital, el garante de ese acuerdo no es otro que el ex presidente. “¿Y cómo haces para bajar, en ese caso, a Jorge Macri que quiere reelegir y que es ni más ni menos que el jefe de Gobierno?“, preguntó este medio a un confidente muy cercano del jefe del PRO. ”Esa es la gran pregunta», respondió. No son pocos, de todos modos, los que pronostican que, finalmente, habrá un entendimiento entre los primos, que nunca tuvieron una relación armoniosa

En paralelo, el Gobierno bajará en las próximas semanas a la capital con varios de sus ministros junto a la Secretaria General y su delegada, la legisladora Pilar Ramírez. Se espera por la presencia de “Toto” Caputo, Santilli y Alejandra Monteoliva. Eso significa que LLA todavía quiere esperar y jugar con su agenda propia y figuras propias antes de sentarse a negociar un hipotético acuerdo. ¿Puede ser Santilli la prenda de unidad? Hoy no pareciera. Tampoco Patricia Bullrich, rechazada por el sistema de poder de la capital en el que tienen intereses en común tanto el PRO, como el peronismo como LLA.

En la negociación con el PRO, la suspensión de las PASO es todavía una moneda en el aire: “Mauricio tiene dudas sobre qué hacer”, resaltaron en la cúpula amarilla. Meses atrás, de visita en Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro le inoculó al ex presidente la idea de sacar esa herramienta para dividir al peronismo, pero el jefe del PRO está indeciso. Es la misma razón por la que el Gobierno pretende avanzar con la eliminación de ese capítulo de la reforma electoral que pretende discutir en el Congreso próximamente. Eso y el fantasma de Cambiemos, cuyo programa económico voló por los aires tras la derrota del 2019. Más aún cuando el martes pasado, en un hotel de Retiro, en la capital, Sergio Massa, Máximo Kirchner, Axel Kicillof, un grupo de gobernadores y los jefes de los bloques del peronismo en ambas cámaras del Parlamento volvieron a reunirse en un mismo salón durante horas. No pasaba hacía tiempo. Ni la Iglesia lo había podido lograr. Lo hicieron con la excusa de aunar una posición común en torno al sostenimiento de las primarias, pero el trasfondo es otro: el peronismo, todavía atravesado por severas desconfianzas, ve una ventana de luz para disputarle el año próximo a Milei la Presidencia

Por eso aumenta el nivel de zozobra en el Gobierno, e impacta de manera directa en el círculo rojo local e internacional. Semanas atrás, cuando el gobernador Ricardo Quintela anunció que expropiarían lo que tengan que expropiar si vuelven al gobierno, la sede central de una empresa con inversiones en energía en el país envió un reporte interno para conocer más de esas declaraciones. Eso explica, además, los dichos de esta semana del ministro de Economía, que subrayó, en tono jocoso, que “nadie” en el peronismo quería juntarse con Kicillof: mientras lo resaltaba, empezaba a trascender el encuentro en el hotel Emperador.

Al Gobierno le preocupa, como abundó Bausili, la lentitud en el “derrame” en la economía. Ese proceso, que aún no es virtuoso, alarma también a los gobernadores que tienen recursos naturales y están muy entusiasmados por el boom del petróleo, la energía y la minería, pero siguen con atención el desarrollo de los “nuevos conurbanos”, un fenómeno inquietante. En San Juan, por ejemplo, que acaba de firmar un acuerdo con Vicuña para recibir USD 250 millones para obras iniciales en lo que será el mayor proyecto minero de la Argentina, las autoridades están preocupadas porque no haya “derrame” para todos

Pero más allá de las luces rojas en el tablero de la economía, Milei no le escapa a un fenómeno global que propició un viraje en la región, en países como Chile o Colombia, por mencionar solo algunos: la insatisfacción creciente de las sociedades. Lo que Jaime Durán Barba, que está a punto de publicar “¿Qué diablos nos pasó?“, llama ”la mente licuada» y la “cabeza scrolleada” de la gente. “Lo único que está de moda es el cambio”, asegura el consultor ecuatoriano que está en conversaciones en el país con el empresario Jorge Brito. Ese fenómeno social que muestran las encuestas, una crisis de representación que aplica a todos los ámbitos, desde los políticos hasta los clubes de fútbol, es el que inspira a una serie de dirigentes y empresarios a pensar en la posibilidad de postularse el próximo año: “¿Por qué no?“.

Los estudios focales exhiben ese malestar que se traduce en desazón, frustración o bronca. Aparece, en ese sentido, otro nuevo fenómeno: el sujeto social con pluriempleo que, aún así, no llega a fin de mes. A eso se suma el récord en la morosidad de las familias. Una nueva versión de los “asalariados pobres” que marcaba en su momento Cristina Kirchner durante el gobierno del Frente de Todos

Sobre esa realidad el Gobierno intenta reaccionar en medio de una notoria desconexión interna. Las Fuerzas del Cielo, por caso, desenchufaron la propaladora digital que caracterizó a esa agrupación en los primeros años del mandato de Milei, que hace rato empezó a perder en el terreno de las redes sociales. Santiago Caputo cuida sus intereses, en medio de pases de factura internos. Algunos de ellos, feroces. Hay quienes empezaron a llamar a antiguos colaboradores y socios “los desleales”

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