El balance fiscal de los estados provinciales al cabo del primer cinco de 2026 expone la persistencia de una crisis estructural que dista de solucionarse. De acuerdo con el diagnóstico tributario elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), tres de cada cuatro jurisdicciones argentinas perciben en la actualidad menos recursos reales a través de sus impuestos locales que en el mismo período de 2023. La erosión del poder adquisitivo de las arcas subnacionales afecta la capacidad de gestión gubernamental en el interior del país y amplía la brecha entre las economías regionales.
Un desplome extendido con foco en el Noreste
El panorama general evidencia un desgaste marcado en las finanzas de la mayoría de los distritos. En el consolidado de las 23 provincias (excluyendo a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), la masa de recursos tributarios acumulada en lo que va del año muestra una contracción del 4,5% real en comparación con 2023. Al incorporar los datos de CABA, la baja se estira al 7,8%, aunque este último indicador se encuentra condicionado por la base de comparación de 2023, cuando la capital federal obtuvo ingresos extraordinarios derivados de las Leliq.
La distribución geográfica del impacto demuestra un castigo severo sobre el Noreste Argentino. Misiones lidera la pérdida regional y nacional con un desplome del 29,8% real en su recaudación propia respecto a tres años atrás. En una línea similar, Formosa y Chaco registraron retrocesos que superaron la barrera del 20%, con caídas del 21,9% y 21% respectivamente.
Solamente seis distritos lograron sortear la tendencia bajista y ubicarse en terreno positivo respecto a los valores de 2023, impulsados por dinámicas productivas singulares y esquemas locales de fiscalización que se diferenciaron de la media nacional.
Misiones, Formosa y Chaco: el núcleo del retroceso
El desempeño misionero exhibe signos de complejidad tanto en la medición de mediano plazo como en la coyuntura inmediata. Entre los primeros cinco meses de 2025 y el mismo tramo de 2026, los ingresos propios de la provincia sufrieron una merma adicional del 20,8% en términos reales, una cifra marcadamente superior al promedio de caída del consolidado provincial, que se situó en el 1,6%.
Las razones de este escenario responden principalmente al comportamiento del impuesto a los Ingresos Brutos, la herramienta de recaudación local más gravitante. «La recaudación misionera por ese impuesto cayó 29,7% real entre 2023 y 2026, la mayor baja de todo el país», señala la radiografía tributaria. El tributo también reflejó un retroceso interanual del 20,4% en relación con los primeros cinco meses del año anterior. La crisis misionera se extendió al impuesto inmobiliario, que registró ingresos acumulados un 57,9% inferiores a los de tres años atrás. En este rubro particular, solo Tierra del Fuego y Santa Cruz mostraron contracciones más severas, con bajas del 81,9% y 71%.
Formosa se ubicó inmediatamente después en la escala de pérdidas tributarias locales acumuladas desde 2023. La contracción del 21,9% en el global estuvo empujada por el desplome de Ingresos Brutos. «El retroceso estuvo acompañado por una caída del 21,5% en Ingresos Brutos, que la ubicó entre las jurisdicciones con peor desempeño en el impuesto vinculado directamente con las ventas y la actividad», explica el informe. Las percepciones por Sellos e Inmobiliario retrocedieron en dicha provincia un 17,3% y un 12,3% respectivamente.
En tanto, Chaco completó el trío de las mayores caídas al registrar un descenso global del 21%. El impuesto a la actividad comercial e industrial chaqueño sufrió una contracción real del 21,7% desde mayo de 2023, marcando la tercera baja más pronunciada del país tras Misiones y CABA. La particularidad chaqueña radicó en la dinámica del impuesto inmobiliario, que contrapesó parcialmente la balanza mediante un incremento excepcional generado por modificaciones en los esquemas de pago y valuación fiscal.
Ingresos Brutos: el reflejo directo de la parálisis comercial
La fragilidad de las arcas provinciales encuentra su explicación fundamental en la dinámica de Ingresos Brutos. Al tratarse de un tributo atado al volumen de facturación de comercios, industrias y prestadores de servicios, funciona como un termómetro inmediato del consumo interior. En el promedio acumulado a mayo, las provincias recaudaron por este tributo un 6,7% menos que en 2023.
El deterioro abarca a 21 de las 24 jurisdicciones argentinas. En la comparación contra el ciclo fiscal de 2025, el consolidado cayó un 3,4% en términos reales, acumulando 17 provincias con signo negativo. «Aun cuando la inflación continúa elevando la recaudación en términos nominales, los recursos crecen menos que los precios y pierden capacidad para financiar salarios, obra pública y servicios provinciales», detalla el trabajo técnico para resumir el problema que condiciona las agendas de los ejecutivos provinciales.
La brecha energética: la excepción de la Patagonia y Córdoba
En el extremo opuesto del mapa tributario, la tracción del sector hidrocarburífero y energético permitió a un puñado de provincias desacoplarse del escenario general. Neuquén encabezó los registros de crecimiento con un alza real del 21,9% en sus recursos tributarios respecto de 2023, seguida por Río Negro con un avance del 18,6% y Córdoba con un 6,6%.
El comportamiento diferenciado acentúa las distancias entre las economías regionales adaptadas a la exportación de recursos naturales y aquellas dependientes del mercado interno o de la producción primaria tradicional. Para las administraciones más rezagadas, la contracción constante de la caja propia se traduce en un nivel de dependencia cada vez más elevado respecto a los giros del Estado central y en una marcada restricción para responder a la demanda de servicios de sus ciudadanos.
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