El sociólogo Carlos De Angelis explicó por qué Malvinas mantiene viva una carga histórica que trasciende el fútbol y llega a la política.
El sociólogo Carlos De Angelis sostuvo en MDZ Club que el enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en el Mundial 2026 trasciende el plano deportivo y funciona como un espacio donde confluyen la memoria de la guerra de Malvinas, la identidad nacional y las tensiones geopolíticas que aún persisten entre ambos países.

«Si no, diríamos como Scaloni, que se puso muy serio, dijo, ‘es solo un partido, es solo un partido’. Y ya vemos que cuando hablamos de Inglaterra, no hablamos de un partido solamente», afirmó durante una entrevista en la 105.5 FM MDZ Radio.
Malvinas, una carga simbólica que sigue vigente

De Angelis señaló que «no podemos hablar de la guerra de las Malvinas» sin considerar «qué significó que una dictadura sangrienta tomara esas banderas que son profundas para el pueblo argentino». En ese sentido, recordó que «perder malamente una guerra como fue, donde los chicos sufrieron el maltrato y todo lo demás», dejó una marca que continúa presente en la sociedad.
Para el sociólogo, «se condensan ahí muchas cosas». Recordó que el Mundial de 1986 «fue apenas cuatro años después de la guerra» y sostuvo que «estas cosas se combinan, se mezclan y aparece este fenómeno único que nos afecta a los argentinos»
También remarcó la diferencia con la percepción británica sobre el conflicto. «Cuando fue lo del 2016, se hizo una extensa crónica de lo que significan las Malvinas para la Argentina, y que por supuesto no pasa eso mismo en Inglaterra. Para los ingleses, las Malvinas es algo lejano, no saben ni dónde queda, ni qué es. Y sin embargo, para los argentinos es algo que nos afecta directamente al corazón».
El fútbol como expresión de las frustraciones y la identidad nacional
Según De Angelis, el fútbol se convirtió en el ámbito donde los argentinos proyectan conflictos que exceden el deporte. «No hemos elaborado un proyecto de nación completo, siempre estamos en crisis», afirmó, y consideró que esa situación lleva a que «le volcamos a los jugadores todas nuestras frustraciones, que por supuesto superan lo competitivo y lo deportivo».
«Les cargamos todas estas cuestiones que no hemos podido resolver como país en lo futbolístico. Me parece que es demasiado peso para los jugadores», expresó.
En esa línea, sostuvo que el encuentro frente a Inglaterra será observado con una carga simbólica excepcional. «Este partido va a ser visto por 3.000 millones de personas en el mundo con esta mirada: a ver, ¿los argentinos podrán resolver sus conflictos y sus frustraciones ganando a Inglaterra? Por supuesto que no, que le ganemos 5 a 0, no vamos a resolver todos estos problemas».
Finalmente, consideró que «el fútbol es un lugar donde los argentinos volcamos nuestras expectativas, nuestras ganas, nuestras frustraciones, nuestras manías y también nuestra voluntad», y concluyó: «Somos corazón y voluntad. Quizás si le ponemos un poquito más táctico y estratégico al país, podríamos resolver mejor lo futbolístico».


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