Luego del traspié ocasionado por el caso Adorni, la secretaria general de la Presidencia se fortaleció producto de los cambios estructurales en el Gabinete
Cristian Ritondo —que si algo tiene, es calle— lo notó enseguida. Santiago Caputo estaba clavado en una charla de cocktail con un interlocutor que no le interesaba. El jefe del bloque de PRO en Diputados tomó del brazo al asesor presidencial y lo acercó a su conversación. En la ronda de Ritondo estaba el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Para todos los testigos, fue uno de los encuentros de mayor voltaje en la siempre convocante y distinguida celebración del Día de la Independencia de los Estados Unidos, que tuvo lugar el martes en la residencia del embajador Peter Lamelas. El consultor estrella deJavier Mileimantuvo un intercambio cómplice con el funcionario, un judicial de raza devenido en karinista. Son dos todoterreno de bandas enfrentadas, tanto en el ecosistema oficialista como en el mapa judicial

No es que Caputo y Mahiques no se conocieran de antes. Sobran vasos comunicantes entre ellos. Lo que pasa es que verlos juntos y sonrientes en sociedad es toda una novedad en La Libertad Avanza (LLA), teniendo en cuenta la disputa que tuvieron por controlar la palanca del vínculo con la Justicia. En el Gobierno, la puja de poder entre Karina Milei y el “arquitecto” del proyecto se disputa en todos los planos. Es como el aire que se respira, aunque el Presidente lo niegue.

Con ese prisma es que deben leerse también los últimos movimientos que rodearon a la salida de Manuel Adorni y la entronización de Diego Santilli como jefe de Gabinete. Hubo muchísimo trabajo para dejar en claro que la que manda en el nuevo esquema es Karina. Desde la foto en Olivos el sábado del anuncio, hasta las campañas extraoficiales en redes sociales para exaltar el liderazgo de la hermana presidencial, pasando por la reunión con los bloques de LLA de Diputados y del Senado ayer en la Casa Rosada
karina no quiso que la manchara el fracaso que, a todas luces, implicó la experiencia de Adorni como ministro coordinador. El ex vocero era su pollo. Y ella lo ubicó en ese puesto a fines del 2025, después de las elecciones legislativas, para obturar el nombramiento y la expansión de Santiago Caputo, que por entonces asomaba como una posibilidad muy concreta.
“Adorni siempre fue un tapón”, reconoció un colaborador cercano al karinismo. Y agregó: “En un situación normal no deberían haber gestos para instalar que Karina fue la que tomó la decisión de designar a Santilli. Pero en la interna en la que vivimos esto es así”.
La salida de Adorni y su reemplazo por Santilli se cocinó con el Presidente fuera del país, en Madrid. Karina terminó de convencerse por dos situaciones que detonaron la semana pasada. En el plano legislativo, ella envió al Senado a su silencioso emisario político, Eduardo “Lule” Menem, a verificar si —como le había advertido Patricia Bullrich— era cierto que los aliados estaban dando un margen de tiempo con artilugios reglamentarios, pero que iban a acribillar a Adorni apenas se abriera el recinto de la Cámara Alta.
En lo judicial, el miércoles de la semana pasada llegó a la Casa Rosada el audio de Adorni interfiriendo en la declaración testimonial del contratista de Indio Cua, Matías Tabar. El estilo arrogante que se percibía en ese audio no dejó dudas de que se trataba de la voz del ministro coordinador. Nadie pensó en la IA.
Así, bastó con que Karina se convenciera del cambio de gabinete para que Javier le soltara la mano a Adorni. También Santiago Caputo le dio, por vía separada, su bendición al desembarco del “Colo”. El Presidente no quería entregar a su jefe de Gabinete en el “altar del ego de los periodistas”, como alguna vez dijo. Pero, sobre todo, lo atormentaba la posibilidad de generarle un problema a su hermana o la chance de agitar otra vez la pelea entre ella y el asesor presidencial
A Milei lo martiriza la interna. Como publicó Infobae, en la reunión que tuvo lugar ayer en la Casa Rosada con los diputados y senadores de LLA, el Presidente recurrió a su frase histórica (“los liberales no somos manada”) y admitió que hay diferencias de opinión para no reconocer la puja por el poder que existe en la cúpula de su Gobierno. “Pocos pueden aceptar ser jefe de Gabinete con una tensión así. El Colo es un habilidoso para hacerse el boludo y flotar. Y eso hoy es un activo”, analizó un asesor de la Casa Rosada.
En definitiva, el Presidente que, obtuso, sostenía a Adorni con alto costo para su gestión, finalmente soltó.
Con el “Colo” se abre una nueva etapa en el Gobierno, que le muestra un rostro mucho más amigable a la política tradicional. Quedó demostrado en su jura en el Salón Blanco, con la presencia de 13 gobernadores que viajaron a Buenos Aires para demostrar que este jefe de Gabinete sí les gusta, porque es un viejo conocidohttps://www.infobae.com/politica/2026/07/02/nueva-era-para-milei-nace-un-gobierno-abrazado-al-sistema-con-karina-como-el-jefe-de-casi-todo/


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