La nación Weenhayek inicia una vigilia permanente tras la ausencia de las autoridades en una reunión clave el pasado miércoles. El megaproyecto El Carrizal avanza sin estudios ambientales claros y amenaza la pesca del sábalo en todo el Chaco paraguayo.

El pueblo Weenhayek se declara en vigilia permanente ante el avance del megaproyecto hidroeléctrico El Carrizal. Los indígenas denuncian un desprecio por parte de las autoridades de Bolivia.
La Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) faltó a una reunión clave el miércoles pasado en la comunidad de San Antonio. Los pobladores esperaban información técnica sobre la obra, pero los proyectistas no llegaron a la cita. Los líderes Weenhayek ahora elaboran un voto resolutivo formal para rechazar el proyecto a nivel nacional.

El proyecto atraviesa hoy la etapa de pre-inversión y diseño final. La obra requiere una inversión de aproximadamente 1.300 millones de dólares para su construcción. El gobierno boliviano busca el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para concretar los trabajos. Sin embargo, expertos y biólogos advierten que faltan estudios de impacto ambiental actualizados y transparentes. Además, el Estado boliviano aún debe cumplir con la consulta previa, libre e informada a las naciones originarias afectadas.
¿CÓMO AFECTARÍA A PARAGUAY?
Paraguay sufre graves riesgos ambientales y económicos por esta hidroeléctrica. El muro de 160 metros bloquea la migración del sábalo hacia sus zonas de reproducción en la montaña. Esta especie representa el sustento alimentario y comercial de miles de familias en el Chaco paraguayo. Asimismo, la represa retiene sedimentos y nutrientes vitales para la fertilidad de nuestros suelos.
La regulación del caudal amenaza con secar el cauce del río Pilcomayo durante los meses de invierno, lo que genera una crisis ecológica y social en territorio paraguayo.


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