Sorpresiva caída de la sesión en el Senado: Cronología de los hechos

La llegada al recinto de los bloques aliados, quienes acusaron un pacto entre La Libertad Avanza y el peronismo para no reunir el quórum. La llegada de Bullrich al hemiciclo que configuró la estrategia. La ausencia del interbloque Popular y el minuto a minuto de la caída.

Con dos planes de Labor Parlamentaria en cuestión, hubo sorpresas y la sesión ordinaria no reunió el quórum de este jueves en la Cámara alta. La Libertad Avanza responsabiliza al interbloque Popular y viceversa, y la oposición dialoguista, a las dos bancadas.

Lo cierto es que la sesión fue solicitada por el oficialismo y se preveía que los bloques aliados (el grupo de los 47) iba a estar presente en el recinto para dejar asentado que las interpelaciones al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, requieren dos tercios. Sin embargo esto no fue así y la sesión nunca empezó.

Solamente 25 senadores nacionales llegaron a sentarse cuando Bartolomé Abdala, autoridad en el recinto por la ausencia de Victoria Villarruel -quien se encuentra a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje de Javier Milei a España-, dio por caída la sesión a las 11.31.

Además de la discusión por la interpelación, la moción de censura y la mayoría requerida, quedaron sin tratarse la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, los pliegos judiciales dictaminados y acuerdos internacionales.

La llegada al recinto

Los primeros en entrar al recinto, incluso mucho antes de las 11.00, fueron el cordobés Luis Juez de La Libertad Avanza y la neuquina Julieta Corroza. Luego fue llegando un grupo de senadores oficialistas conformado por Carmen Álvarez Rivero, Vilma Bedia, Romina Almeida, Juan Cruz Godoy, Emilia Orozco y Nadia Márquez, entre otros.

A su vez, Martín Goërling Lara y Victoria Huala del Pro ya se encontraban listos para dar quórum junto al correntino Carlos «Camau» Espínola, la cordobesa Alejandra Vigo y los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut.

Los integrantes de la bancada radical también ingresaron al recinto, pero no lo hicieron todos juntos: fueron arribando en tandas, pese a que algunos nunca se sentaron en la banca. Lo mismo hicieron los tres integrantes de Convicción Federal junto a la salteña Flavia Royón.

Habían trasncurrido unos dieciseis minutos desde el inicio de la chicharra cuando llegó la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, secundada por el jujeño Ezequiel Atauche y la radical Carolina Losada. En ese momento, hubo una conversación con los integrantes de la bancada y algunos comenzaron a pararse. Otros le pedían explicaciones a la exministra.

Nadia Márquez fue una de las que se quedó hablando con Bullrich, segundos después de la indicación que había deslizado para el espacio. Luego de una minidiscución, la senadora neuquina continuó sentada en su bancada, al igual que el entrerriano Joaquín Benegas Lynch, el chaqueño Juan Cruz Godoy, el rionegrino Enzo Fullone y la salteña María Emilia Orozco.

A todo esto, en los palcos estaba el secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación, Ignacio Devitt, quien se hacía señas con el rionegrino que reemplazó a Lorena Villaverde, Enzo Fullone, en señal de que no estaba al tanto de lo que finalmente iba a suceder, que la sesión no llegara al quórum.

Además de Bullrich y Atauche, Juan Carlos Pagotto y Agustín Monteverde nunca se posicionaron para sentarse en sus bancas. De hecho llegaron al recinto después de las 12.20 junto al senador radical Maximiliano Abad.

Cuando todos en el hemiciclo estaban alertados de que la sesión no iba a logar el quórum reglamentario, tomaron asientos los integrantes de Convicción Federal, la cordobesa Alejandra Vigo y los santacruceños José Carambia y Natalia Gadano.

Ya con la sesión caída, los únicos que nunca ingresaron al recinto fueron los 25 integrantes del interbloque Popular, el cual está comprendido por 21 senadores de la bancada Justicialista, 2 de Justicia Social Federal y 2 del Frente Cívico de Santiago del Estero.

Acusaciones para todos lados

Los primeros en salir del recinto fueron los integrantes de los bloques aliados , quienes, sin tapujos, denunciaron por los pasillos del Senado un pacto de «no agresión» entre La Libertad Avanza y el interbloque Popular. «Creo que está claro lo que pasó», reveló a parlamentario.com uno de los presentes en el recinto, visiblemente fastidioso

Esta postura fue replicada por la senadora de Provincias Unidas, Alejandra Vigo, quien sintetizó la situación como «jornada bochornosa», y profundizó: «Nuevo manoseo institucional. Se hizo caer una sesión clave con el sólo fin de seguir dilatando la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Mantengo mi firme decisión de apoyar toda iniciativa que vaya en ese sentido».

Por otro lado, Carolina Moisés, presidenta del bloque Convicción Federal, cargó contra el bloque que preside José Mayans en X: «No dieron quórum quienes firmaron el pedido de interpelación y se pasaron la semana discutiendo cuestiones reglamentarias». Asimismo, aseveró que «cuando se grita en los medios y después no se sientan en el recinto a enfrentar el problema, todo parece una burla y la sociedad tiene razon en indignarse».

Esa misma narrativa fue deslizada por los senadores oficialistas en los pasillos de la Cámara alta. Un sector salió a responsabilizar al peronismo por no haberse prestado a dar quórum. Lo cierto es que la sesión ordinaria fue pedida por La Libertad Avanza y como viene sucediendo desde el recambio legislativo, se esperaba que el oficialismo logre abrir el recinto con el aval de los aliados.

De hecho, Patricia Bullrich conversó con la prensa acreditada y manifestó que “el kirchnerismo venía con un pedido de interpelación y fueron ellos quienes no vinieron». Dentro de esa misma estrategia comunicacional, planteó: “Si elllos no vinieron a dar quórum, ¿Por qué deberíamos darlo nosotros?”.

Así las cosas, una vez que el recinto se apagó y los legisladores abandonaron el Palacio Legislativo, recobró fuerza entre varios interlocutores que la caída de esta sesión está directamente vinculada al pedido de la presidencia del bloque oficialista a Casa Rosada para dejar en evidencia que mientras Manuel Adorni siga siendo jefe de Gabinete, el Congreso se verá dificultado en avanzar con las reformas.

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