Encontraron tres bosques petrificados de 50 millones de años y descubren una Patagonia desconocida

Los bosques petrificados, con troncos de coníferas y angiospermas, fueron trasladados al Museo Paleontológico de Bariloche

En un establecimiento rural cercano a Pilcaniyeu, en Río Negro, se detectaron tres sitios paleontológicos que contienen bosques petrificados con una antigüedad estimada en unos 50 millones de años. El aviso lo dio el dueño del campo y motivó la intervención de la Secretaría de Cultura provincial para preservar los restos hallados.

Cómo fue la intervención y el rol del equipo ante el hallazgo

El relevamiento se efectuó bajo el Plan Provincial de Conservación e Investigación del Patrimonio, con un equipo interdisciplinario. La Dirección de Patrimonio y Museos, la Asociación Paleontológica de Bariloche, un centro educativo local y la Patrulla Ambiental del Escuadrón 34 de Gendarmería, que aportó apoyo logístico y operativo durante todas las tareas.

Durante la prospección los especialistas detectaron más de trece ejemplares de troncos fosilizados pertenecientes a coníferas y angiospermas. Los estudios preliminares ubican esos restos en el Eoceno, hace entre 56 y 34 millones de años, cuando el clima era mucho más cálido y la Patagonia mostraba paisajes boscosos distintos a los actuales

El traslado y conservación de los tres bosques petrificados

Tras el registro y la geolocalización, los equipos realizaron la extracción controlada de muestras siguiendo protocolos para evitar daños. Los restos fueron acondicionados y derivados al Museo Paleontológico de Bariloche, donde quedarán bajo resguardo mientras se hacen análisis. Como señaló Pablo Chafrat: “Este descubrimiento constituye una importante oportunidad para ampliar el conocimiento sobre la historia natural de Río Negro”.

Los investigadores destacan que la combinación de coníferas y plantas con flores en estos sitios no había sido documentada antes en esa franja de Río Negro. Ese hallazgo abre preguntas sobre la distribución de especies en el sur del continente y los cambios climáticos que permitieron ecosistemas más complejos donde hoy predominan estepas áridas y semiáridas.

El procedimiento incluyó registro fotográfico, georreferenciación y la extracción cuidadosa de fragmentos para su estudio futuro. La colaboración entre vecinos, el Estado provincial, instituciones científicas y fuerzas de seguridad fue clave para asegurar la cadena de custodia y que las piezas lleguen en buen estado al museo, donde se completarán dataciones y análisis taxonómicos.Los próximos trabajos buscarán reconstruir con más detalle las condiciones ambientales que favorecieron esos bosques y entender los procesos geológicos que permitieron su preservación. El estudio de estos bosques petrificados promete aportar datos inéditos al registro patagónico y reforzar la importancia de políticas que protejan este patrimonio natural para futuras generaciones

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