{"id":24357,"date":"2021-05-25T08:18:45","date_gmt":"2021-05-25T11:18:45","guid":{"rendered":"http:\/\/primiciasclorinda.com\/?p=24357"},"modified":"2021-05-25T08:24:57","modified_gmt":"2021-05-25T11:24:57","slug":"la-muerte-de-lara-arreguiz-y-la-dolorosa-foto-que-muestra-el-peor-rostro-de-la-pandemia-en-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/?p=24357","title":{"rendered":"La muerte de Lara Arreguiz y la dolorosa foto que muestra el peor rostro de la pandemia en Argentina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Ten\u00eda apenas 22 a\u00f1os, se contagi\u00f3 de COVID y pas\u00f3 horas tirada en el fr\u00edo piso de un hospital p\u00fablico de Santa Fe. Esper\u00f3 un cama en terapia intensiva que lleg\u00f3 tarde. No se salv\u00f3. La imagen de sus \u00faltimos momentos de vida sacuden la conciencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es m\u00e1s larga de relatar la odisea que la llev\u00f3 a la muerte, que los cortos a\u00f1os de su vida joven, 22, quemados en la hoguera fatal de la pandemia y la falta de recursos. Lara Arreguiz muri\u00f3 el viernes 21 de mayo, a las 3 de la ma\u00f1ana, en el Hospital Iturraspe de Santa Fe, v\u00edctima del Covid y de cierta desidia que trat\u00f3 de enfrentar el mal sin medios, sin camas de hospital, sin ox\u00edgeno suficiente para salvar a una chica que se beb\u00eda los vientos, que le plantaba cara a su diabetes, que amaba a los animales, que quer\u00eda ser veterinaria, que llevaba en su bolso \u00faltimo unas fotos familiares, que viv\u00eda sola en Esperanza, a treinta kil\u00f3metros de Santa Fe, porque all\u00ed late parte de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral; una chica que ten\u00eda como mascotas, en su casa, a tres perros, dos gatos (una, negra y resabiada) y dos serpientes, que luc\u00eda cerca de su sien derecha un coraz\u00f3n tatuado en rojo, tal vez una esperanza, o un amor desolado, o un futuro por venir. Una chica que ahora est\u00e1 muerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Accedi\u00f3 a una cama de hospital porque el virus la venci\u00f3 y porque no quer\u00eda darse por vencida: se acost\u00f3 en el piso embaldosado del hospital, su madre tom\u00f3 la foto, la imagen sensibiliz\u00f3 algo, o a alguien, y Lara tuvo as\u00ed su cama que le promet\u00eda en silencio la salvaci\u00f3n imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lara indefensa, abandonada a su destino en el piso de un hospital, es la Argentina de rodillas frente al virus y frente a la ineficiencia de las autoridades que hace cinco meses prometen vacunas que no llegan y eligen culpar por la crisis a los medios de comunicaci\u00f3n y a sus enemigos pol\u00edticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lara llevaba el nombre que Boris Pasternak imagin\u00f3 para su hero\u00edna del \u201cDoctor Zhivago\u201d. A su modo, fue una hero\u00edna de s\u00ed misma, tarea nada f\u00e1cil de cumplir. Naci\u00f3 en 1999, cuando el gobierno de la Alianza llegaba al poder y se incubaba el descalabro del corralito y de la crisis del 2001. A los diez a\u00f1os le detectaron diabetes, insulino dependiente, fr\u00e1gil y con coraje. Padeci\u00f3 en alg\u00fan momento un tipo de desorden alimentario que la hizo perder veinte kilos. Volvi\u00f3. Era una luchadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El jueves 13 de mayo volvi\u00f3 tambi\u00e9n del gimnasio, porque si bien no era deportista, ni amante de los deportes, tomaba lecciones de artes marciales. Tuvo fr\u00edo despu\u00e9s del ba\u00f1o, fr\u00edo y tos, busc\u00f3 el calor de la estufa y la paz de la noche. En vano. Al d\u00eda siguiente segu\u00eda la tos y naci\u00f3 la preocupaci\u00f3n, la duda, el presentimiento. Lo normal en esta \u00e9poca de pandemia: te duele una u\u00f1a y pens\u00e1s lo peor. Lara hizo lo que se debe hacer: llam\u00f3 al pap\u00e1 Alejandro y a la mam\u00e1 Claudia para que la fueran a buscar. Cuando es preciso volver a la cuna, no se debe hacer otra cosa. Claudia recurri\u00f3 a las nebulizaciones, al puff que ayuda a los asm\u00e1ticos, pero Lara se sent\u00eda ahogada, incapaz de respirar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La llevaron entonces al Hospital Protom\u00e9dico Manuel Rodr\u00edguez, de la ciudad de Recreo. All\u00ed no hab\u00eda camas. Hab\u00eda, s\u00ed, una silla de ruedas donde la sentaron y le dieron ox\u00edgeno durante cuatro horas. Y a las siete y media de la tarde le pidieron que regresara el lunes tempranito, a las ocho y media, para hacer unas placas. Las placas revelaron una pulmon\u00eda bilateral provocada por Covid: en dos d\u00edas, el virus se hab\u00eda adue\u00f1ado de los pulmones de Lara. Le medicaron un antibi\u00f3tico oral cada ocho horas y nebulizaciones. Y le aconsejaron consultar en el Iturraspe en procura de un lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Lara soporta s\u00f3lo quince minutos en casa y vuelve a la espantosa sensaci\u00f3n de ahogo. Al mediod\u00eda del lunes, tercer d\u00eda de la infecci\u00f3n, su madre ruega que le permitan el ingreso al hospital: su hija est\u00e1 descompensada, se desmaya; pasa a una sala de espera abarrotada, de gente sola, sin acompa\u00f1antes: s\u00f3lo ella est\u00e1 junto a su hija, porque Lara ni siquiera puede explicar qu\u00e9 siente, qu\u00e9 le pasa. Un enfermero es quien decide cu\u00e1les pacientes precisan respiraci\u00f3n asistida y cu\u00e1les pasan a la guardia com\u00fan. Todos los enfermos, sospechados de Covid o aquejados por otros males, comparten ese espacio en com\u00fan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Madre e hija son atendidas por una enfermera que, luego de algunas preguntas, les pide que esperen, otra vez m\u00e1s espera, en el hall de entrada. Lara necesita estar horizontal. La mam\u00e1 pide una camilla que le niegan porque es para ser usada por una paciente de riesgo. Los protocolos son los protocolos. Lara elige el piso, la madre le advierte: est\u00e1 fr\u00edo, y sucio. Lara se acuesta en el piso fr\u00edo y sucio. Entonces Claudia coloca el bolso a modo de almohada. La foto es de una desolaci\u00f3n devastadora. Lara en posici\u00f3n fetal, barbijo celeste, con una campera de mam\u00e1 como colchoneta, con los reflejos rojizos en el pelo que acaso hayan hecho perder el sue\u00f1o a alg\u00fan gal\u00e1n de la facultad, parece recuperar fuerzas con una siesta salvaje despu\u00e9s de un d\u00eda agitado de juvenilia. Pero otra mujer, una extra\u00f1a, percibe el desamparo, se quita su campera de jean desgastada y abriga ese cuerpo joven que parece descansar. A Lara le quedan noventa y seis horas de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La foto se replica miles de veces, mientras los pulmones de Lara, que amaba a los animales, empiezan a colapsar. Ese lunes a la noche, surge una cama para Lara en el Hospital Iturraspe, mientras las autoridades admiten que ya no hay \u201ccamas cr\u00edticas\u201d ni en Santa Fe, ni en Rosario, ni en Rafaela. El martes, una m\u00e9dica y una asistente social se comunican con los padres de Lara. Se trata de rese\u00f1ar el cuadro cl\u00ednico y coordinar las visitas. Pero el mi\u00e9rcoles Lara pasa a terapia intermedia para controlar sus niveles de insulina. El jueves, la glucemia estaba controlada, pero los pulmones estaban muy da\u00f1ados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre la ve, es una imagen dura como son las escenas de una terapia de cualquier intensidad. Lara, por se\u00f1as, todo transcurre delante y detr\u00e1s del cristal de una ventana, le dice que le cuesta respirar. Las enfermeras repiten el canto sagrado, es joven, fuerte, hay que esperar, esta maldici\u00f3n se pelea minuto a minuto. El jueves, el padre recibe un llamado que le parece extra\u00f1o, y acaso lo sea, desde el hospital le preguntan si quiere ir a ver a su hija. S\u00ed, claro que quiere. Re\u00fane dos o tres tonter\u00edas que Lara hab\u00eda pedido: manzana rallada, una musculosa, una toalla. La encuentra deteriorada, de costada, con una m\u00e1scara de ox\u00edgeno y con las se\u00f1as inconfundibles de ahogo. El hombre se quiebra, cabalga desamparado entre su dolor y el consejo m\u00e9dico que le pide, le ruega, que su hija lo vea entero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el padre regresa a casa, le avisan que Lara pas\u00f3 a terapia intensiva y que debieron entubarla. Los padres saben, sienten que un mundo se derrumba. Termina el jueves. A las tres de la ma\u00f1ana del viernes llega el llamado del hospital y escucha lo que no cree: Lara muri\u00f3, ni siquiera se interesa por detalles cl\u00ednicos, tres paros card\u00edacos, maniobras de recuperaci\u00f3n, pero\u2026 Es el padre quien avisa a la madre. Y ya est\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Salvo para sus seres queridos, sus hermanos, el c\u00edrculo conc\u00e9ntrico de sus familiares y amigos donde s\u00ed dej\u00f3 unas marcas profundas e imborrables, Lara no dej\u00f3 m\u00e1s huellas. No es la Lara de Pasternak, nadie le ense\u00f1\u00f3 a tocar la balalaika. Ni siquiera sabemos que tan buena veterinaria pudo haber sido, ni cu\u00e1nto la extra\u00f1ar\u00e1n sus mascotas, ahora repartidas entre amigos y familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed rondan por las redes algunas fotos cedidas por sus \u00edntimos. En todas se la ve a Lara, con los reflejos rojizos, besar a alguno de sus animales. Se ven sus tatuajes, el coraz\u00f3n de la sien derecha, la pierna izquierda llena de arabescos, digna de \u201cEl Hombre Ilustrado\u201d, de Ray Bradbury, y unos laureles alrededor del cuello, como la ofrenda que los dioses reservaban para los h\u00e9roes hom\u00e9ricos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de esas fotos es muy graciosa. Se la ve d\u00e1ndole un beso en la mejilla a un ternero, y el ternero abre unos ojos como para decir. \u201c\u00bfEs cierto esto?\u201d Otra foto la muestra junto a un perro de narizota negra, muy afable, pero con un dejo en lo profundo de los ojos que promete: \u201cToc\u00e1s a mi reina y te mastico la yugular\u201d. Y en otra, la m\u00e1s tierna y dram\u00e1tica, se ve a un caballo a una materia de recibirse de matungo, lastimado, desgre\u00f1ado, crenchas de pelo como manchones, flaco, entrado en a\u00f1os, que tambi\u00e9n recibe con melanc\u00f3lica esperanza, un beso de Lara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s de setenta y tres mil Laras hemos perdido en la pandemia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Infobae.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Ten\u00eda apenas 22 a\u00f1os, se contagi\u00f3 de COVID y pas\u00f3 horas tirada en el fr\u00edo piso de un hospital p\u00fablico de Santa Fe. 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