{"id":176953,"date":"2026-09-06T09:02:08","date_gmt":"2026-09-06T12:02:08","guid":{"rendered":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/?p=176953"},"modified":"2026-09-06T09:02:08","modified_gmt":"2026-09-06T12:02:08","slug":"los-sabores-de-la-libertad-que-comian-san-martin-y-sus-soldados-durante-el-cruce-de-los-andes-y-las-guerras-de-la-independencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/?p=176953","title":{"rendered":"\u201cLos sabores de la libertad\u201d: qu\u00e9 com\u00edan San Mart\u00edn y sus soldados durante el Cruce de los Andes y las guerras de la independencia"},"content":{"rendered":"\n<p>La alimentaci\u00f3n fue una pieza central de la campa\u00f1a libertadora: charqui, galleta, ma\u00edz tostado y aguardiente sostuvieron al Ej\u00e9rcito de los Andes en la cordillera. Entre la austeridad de las raciones de campa\u00f1a, el mate y el asado de San Mart\u00edn, y la despensa m\u00e1s diversa que encontr\u00f3 en Lima, la cocina permite reconstruir una dimensi\u00f3n poco conocida de la independencia.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"101\" src=\"http:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/hipergas-950x160-0207-600x101.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-176946\" srcset=\"https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/hipergas-950x160-0207-600x101.jpg 600w, https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/hipergas-950x160-0207-300x51.jpg 300w, https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/hipergas-950x160-0207-768x129.jpg 768w, https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/hipergas-950x160-0207.jpg 950w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Detr\u00e1s de la gran epopeya de la emancipaci\u00f3n del continente americano, existi\u00f3 una colosal y silenciosa maquinaria log\u00edstica que hizo posible el milagro de la libertad bajo el liderazgo de Jos\u00e9 de San Mart\u00edn. La gesta de la Independencia no solo se libr\u00f3 con p\u00f3lvora, sables, bayonetas y cargas de caballer\u00eda; se defini\u00f3 tambi\u00e9n en<strong>&nbsp;la rigurosa administraci\u00f3n de las raciones de campa\u00f1a, en el aprovisionamiento de las naves que surcaron el Pac\u00edfico y en la frugal mesa de un l\u00edder<\/strong>&nbsp;que, habiendo sido investido con el m\u00e1ximo poder y rodeado por la opulencia de las cortes virreinales, prefiri\u00f3 siempre mantener la sobriedad espartana del soldado<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"101\" src=\"http:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/bancoformosa-950x160-3006-600x101.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-176947\" srcset=\"https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/bancoformosa-950x160-3006-600x101.jpg 600w, https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/bancoformosa-950x160-3006-300x51.jpg 300w, https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/bancoformosa-950x160-3006-768x129.jpg 768w, https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/bancoformosa-950x160-3006.jpg 950w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Modelado por una formaci\u00f3n que se inici\u00f3 en las aulas de Madrid pero que, como \u00e9l mismo recordaba con orgullo, se consolid\u00f3 al haber sido \u201ceducado en los cuarteles\u201d y \u201cdestinado a las armas desde mis primeros a\u00f1os\u201d, San Mart\u00edn fue un autodidacta incansable que templ\u00f3 su car\u00e1cter tanto en los campos de batalla como en la lectura asidua de fil\u00f3sofos e historiadores, cl\u00e1sicos y revolucionarios. Esta rigurosa disciplina militar y su profunda templanza intelectual moldearon a un hombre de costumbres espartanas y sencillez profundamente republicana. De este modo, sus parcos h\u00e1bitos de mesa -donde un sobrio puchero, un asado o un mate cebado en soledad bastaban para sacarlo de las fatigas diarias- reflejaron, a lo largo de su vida, la austeridad de su car\u00e1cter y la \u00edntima comuni\u00f3n espiritual con su amada \u201c\u00ednsula cuyana\u201d de Mendoza<\/p>\n\n\n\n<p>Para que el Ej\u00e9rcito de Los Andes pudiera cruzar la cordillera m\u00e1s elevada del globo y vencer los desfiladeros andinos, la log\u00edstica del suministro alimenticio requiri\u00f3 una precisi\u00f3n matem\u00e1tica. San Mart\u00edn y sus colaboradores planificaron con meses de anticipaci\u00f3n el acopio de alimentos en Mendoza, sabiendo que la victoria depend\u00eda de la energ\u00eda de sus hombres. La raci\u00f3n diaria del soldado en campa\u00f1a fue calculada con minucia:&nbsp;<strong>se compon\u00eda rigurosamente de media libra de galleta, media libra de charqui (carne secada al sol y salada) y un cuarto de libra de menestra (verduras deshidratadas y frijoles)<\/strong>, con un complemento de una libra de arroz, una libra de sal y un suministro diario de un d\u00e9cimo de botella de aguardiente o un quinto de vino<\/p>\n\n\n\n<p>El escaso contraste entre este rancho militar y el equipaje privado del Libertador revela la esencia de su disciplina personal. Durante las duras marchas cordilleranas, la raci\u00f3n&nbsp;<strong>se reduc\u00eda \u00fanicamente a pan, queso, un poco de carne cocida o asada y ma\u00edz tostado<\/strong>, en tanto no hab\u00eda en su dieta privilegios de general;<strong>&nbsp;com\u00eda lo mismo que un miliciano<\/strong>, dominando sus necesidades f\u00edsicas con la misma firmeza con la que gobernaba su destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante su \u00e9poca como Gobernador Intendente de Cuyo en Mendoza, San Mart\u00edn fij\u00f3 una rutina diaria de asombrosa regularidad.&nbsp;<strong>Almorzaba puntualmente a las doce del mediod\u00eda en su habitaci\u00f3n, en absoluta soledad<\/strong>. Su mesa se serv\u00eda con parsimonia espartana:&nbsp;<strong>un simple puchero o un trozo de asado<\/strong>&nbsp;(su plato predilecto) bastaban para saciar su apetito, acompa\u00f1ado por muy poco vino y coronado con un poco de dulce de postre, servido en una peque\u00f1a mesa con un \u00fanico cubierto. Concluida la comida, realizaba una siesta breve antes de incorporarse y pasar a la mesa a conversar con sus oficiales del Estado Mayor<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Su bebida e infusi\u00f3n favorita por excelencia era el mate<\/strong>, especialmente de caf\u00e9 el cual consum\u00eda constantemente utilizando un recipiente de asta guarnecido con bombilla de plata. A pesar de su extrema moderaci\u00f3n, San Mart\u00edn pose\u00eda un conocimiento refinado y preciso de los vinos, habiendo perfeccionado su conocimiento de las vi\u00f1as y la calidad de los suelos cuyanos. Frecuentemente jugaba con esta destreza para dar sutiles lecciones c\u00edvicas a sus invitados. En una c\u00e9lebre sobremesa en su chacra mendocina La Tebaida, sirvi\u00f3 vino de unas botellas guardadas a las que cambio las etiquetas de Mendoza por \u201cM\u00e1laga\u201d y viceversa. Al ver c\u00f3mo sus comensales elogiaban con vehemencia el supuesto vino europeo y menospreciaban el local, el General solt\u00f3 una carcajada y exclam\u00f3: \u201cUstedes son unos pillos, que en todo dan la preferencia a lo extranjero\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>En las calurosas tardes del verano mendocino, San Mart\u00edn y su esposa Remedios de Escalada sol\u00edan reunirse en la Alameda de Mendoza con el matrimonio del Gobernador Toribio de Luzuriaga y Josefa Cavenago, junto a otros matrimonios amigos para pasear y disfrutar de las tradicionales \u201cnieves heladas\u201d o caf\u00e9, costumbre de paseo que deleitaba a la sociedad de la \u00e9poca. Al trasladarse la guerra a territorio chileno, los h\u00e1bitos de campa\u00f1a conservaron su r\u00fastico car\u00e1cter de fraternidad. El general ingl\u00e9s John Miller describe en sus memorias que las comidas ordinarias en los campamentos de oficiales constaban de&nbsp;<strong>una excelente sopa, carne asada servida de forma directa en el asador (el asador de campa\u00f1a), aves, verduras y abundantes frutas<\/strong>, cerrando la jornada con el tradicional mate cebado en rueda colectiva al ponerse el sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la campa\u00f1a libertadora en el Pac\u00edfico impuso severos desaf\u00edos a la salud de las tripulaciones de la Escuadra. El consumo continuado de charqui y carne salada sin acompa\u00f1amiento de frutas o legumbres frescas desat\u00f3 graves brotes de escorbuto. Ante esta crisis sanitaria, Lord Cochrane advirti\u00f3 de manera urgente a San Mart\u00edn que la dieta salada estaba enfermando a los marineros, sugiriendo suspender la provisi\u00f3n de carne salada a bordo del bergant\u00edn Pac\u00edfico y solicitando con urgencia el env\u00edo de limones, naranjas, papas, camotes y verduras frescas para combatir el flagelo. Este cuidado por la salud a trav\u00e9s de los c\u00edtricos era una verdad m\u00e9dica compartida en la \u00e9poca; ya el propio general Manuel Belgrano, en el norte,&nbsp;<strong>sol\u00eda aconsejar de manera fraternal a Mart\u00edn Miguel de G\u00fcemes que tomase diariamente jugo de naranja o lim\u00f3n por las noches<\/strong>&nbsp;para robustecer su delicado est\u00f3mago y sanar sus afecciones digestivas<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando San Mart\u00edn asumi\u00f3 el protectorado del Per\u00fa, la despensa de Lima incorpor\u00f3 la extraordinaria riqueza culinaria y mar\u00edtima del Pac\u00edfico a la mesa gubernamental. Gracias a los minuciosos libros de contabilidad diaria firmados por su mayordomo Luis Nochet, correspondientes a junio de 1822, hoy poseemos un registro invaluable de la dieta y los insumos adquiridos para su mesa privada. Los recibos detallan compras cotidianas de&nbsp;<strong>carnes selectas de cabrito, cordero, lomo de vaca, carnero, lomos de ternera, puerco, pollo, palomitas y el constante abasto de \u201cun cuarto de gallina\u201d para sus caldos<\/strong>. El mar peruano aportaba diariamente&nbsp;<strong>pescado fresco, pejerreyes, pulpo y una notable abundancia de camarones<\/strong>. La huerta lime\u00f1a prove\u00eda&nbsp;<strong>camotes, papas, lechuga, tomates, calabazas, acelga, r\u00e1banos, garbanzos, choclo, arvejas, aceitunas y la indispensable \u201ccebolla de Chile\u201d<\/strong>. Para condimentar y sazonar los guisos coloniales, Nochet adquir\u00eda&nbsp;<strong>azafr\u00e1n, ajo, aj\u00ed seco, pimienta, papel y vainilla<\/strong>. La reposter\u00eda y los embutidos de influencia andaluza sumaban&nbsp;<strong>longaniza, salchicha, chorizo, pasas y almendras<\/strong>. Los postres segu\u00edan siendo en Lima una de las debilidades de San Mart\u00edn; los registros consignan el gasto de \u201csiete vasos de helado a cuatro reales cada vaso, y seis reales de dulces\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El mayor anhelo de San Mart\u00edn no se hallaba en los salones dorados de Lima, sino en el regreso al arado en su amada Mendoza. En octubre de 1816, el Libertador solicit\u00f3 formalmente al gobierno cuyano la donaci\u00f3n de cincuenta cuadras en el paraje de la Villa de los Barriales, luego Villa Nueva de San Mart\u00edn, con un fin claro: \u201cEl estado de labrador es el que creo m\u00e1s an\u00e1logo a mi genio para dedicarme a romper el campo, cultivarlo, y formar mis delicias\u201d. El Cabildo, en agradecimiento, no solo le otorg\u00f3 lo pedido sino que a\u00f1adi\u00f3 doscientas cuadras adicionales a nombre de su hija Mercedes Tomasa. Con admirable desprendimiento, el pr\u00f3cer acept\u00f3 las tierras pero solicit\u00f3 que fuesen distribuidas entre los soldados m\u00e1s distinguidos de la campa\u00f1a<\/p>\n\n\n\n<p>En esta heredad, conocida como La Tebaida (el retiro m\u00edstico de los ermita\u00f1os), San Mart\u00edn proyect\u00f3 canales de irrigaci\u00f3n que transformaron los campos \u00e1ridos en tierras f\u00e9rtiles, sembrando vides, frutales y promoviendo el cultivo del trigo. Incluso en el exilio europeo en Bruselas, cansado de las intrigas, su coraz\u00f3n permanec\u00eda anclado a este rinc\u00f3n. En diciembre de 1826, confesaba en una c\u00e9lebre carta a su amigo Tom\u00e1s Guido: \u201cVivo en una casita de campo, ocupo mi ma\u00f1ana en la cultura de un peque\u00f1o jard\u00edn.&nbsp;<strong>\u00bfSabe usted cu\u00e1l es el vac\u00edo de mi alma? El de no estar en Mendoza<\/strong>. Prefiero la vida que segu\u00eda en mi chacra a todas las ventajas que presenta la culta Europa\u201d. Ese recuerdo rememoraba los escasos 8 meses que vivi\u00f3 en su chacra en el actual departamento de General San Mart\u00edn de la Provincia de Mendoza, donde el mismo cultivaba sus hortalizas y verduras.<\/p>\n\n\n\n<p>La gastronom\u00eda de un pueblo es un testimonio vivo de su historia y un patrimonio intangible que resguarda la identidad colectiva; por eso bajo esta premisa nace \u201cSabores de la Libertad\u201d, un programa de la provincia de Mendoza que invita a hacedores culturales, cocineros y a la comunidad a recrear la memoria sensorial de la gesta emancipadora bajo los valores de sencillez, templanza y desprendimiento de Jos\u00e9 de San Mart\u00edn. Este rescate culinario permite explorar una faceta poco conocida pero central del plan de liberaci\u00f3n continental: la rigurosa log\u00edstica de una despensa estrat\u00e9gicamente calculada, que abarca desde el rancho de alta monta\u00f1a del Cruce de Los Andes -sostenido por el charqui, la galleta y el ma\u00edz tostado- hasta la intimidad de la mesa cuyana y la abundancia de la Lima virreinal. Al adentrarse en esta reconstrucci\u00f3n, los gustos del Libertador, que iban desde su modesto puchero cotidiano y el asado hasta el mate y las refrescantes \u201cnieves heladas\u201d de la Alameda, trazan un puente sensorial fascinante&nbsp;<strong>donde la comida se vuelve historia y la historia se vuelve sabor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El camino de los sabores sanmartinianos ense\u00f1a que el Libertador gobern\u00f3 sus propios apetitos con la misma templanza espartana con la que condujo ej\u00e9rcitos y fund\u00f3 naciones soberanas. Desde el humilde trozo de charqui en las g\u00e9lidas alturas de la Cordillera de Los Andes hasta el refinado protocolo de las mesas de Lima, pasando por las sencillas vi\u00f1as de su querida Tebaida, su mesa y su vida entera fueron un surco abierto donde se sembr\u00f3, con el ejemplo de la sencillez y el desinter\u00e9s, la semilla de la verdadera libertad. Rescatar la historia de la cocina de \u00e9poca durante la gesta de la independencia no es un simple ejercicio de nostalgia folcl\u00f3rica, es&nbsp;<strong>poner en valor nuestra identidad y custodiar nuestro patrimonio cultural<\/strong>&nbsp;tangible e intangible desde ese enfoque profundamente \u00edntimo, ancestral y aglutinador que constituye<strong>&nbsp;la gastronom\u00eda de identidad<\/strong><\/p>\n\n\n<figure class=\"wp-block-post-featured-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"950\" height=\"600\" src=\"https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/09062026-notprimiciasclor-0603-asd.jpg\" class=\"attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image\" alt=\"\" style=\"object-fit:cover;\" srcset=\"https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/09062026-notprimiciasclor-0603-asd.jpg 950w, https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/09062026-notprimiciasclor-0603-asd-300x189.jpg 300w, https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/09062026-notprimiciasclor-0603-asd-475x300.jpg 475w, https:\/\/primiciasclorinda.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/09062026-notprimiciasclor-0603-asd-768x485.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 950px) 100vw, 950px\" \/><\/figure>\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>La alimentaci\u00f3n fue una pieza central de la campa\u00f1a libertadora: charqui, galleta, ma\u00edz tostado y aguardiente sostuvieron al Ej\u00e9rcito de los Andes en la cordillera. <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/primiciasclorinda.com\/?p=176953\" title=\"\u201cLos sabores de la libertad\u201d: qu\u00e9 com\u00edan San Mart\u00edn y sus soldados durante el Cruce de los Andes y las guerras de la independencia\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":176942,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[8610,8609,650,8611],"class_list":["post-176953","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-informacion-general","tag-alimentacion","tag-cruce-de-los-andes","tag-san-martin","tag-soldados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/176953","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=176953"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/176953\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":176954,"href":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/176953\/revisions\/176954"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/176942"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=176953"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=176953"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/primiciasclorinda.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=176953"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}